*Por esa disputa fue la ejecución de dos individuos, detectó la FGJEM.
De la redacción
Desde hace varios años se detectó la disputa entre grupos criminales que operan en Toluca, por el mercado de las drogas al menudeo, lo que se conoce como “narcomenudeo”.
Una sentencia condenatoria de 25 años de cárcel contra un par de delincuentes, por homicidio calificado perpetrado en 2025 en agravio de dos hombres, demostró una vez más que esa lucha incluye ejecuciones.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó oficialmente hace unos días de la sentencia condenatoria de un cuarto de siglo de prisión contra Ángel de Jesús Montes Ramos y Jesús Roberto Moreno Álvarez.
Ambos fueron encontrados culpables de un doble homicidio cometido en la colonia Zopilocalco, de esta capital mexiquense.
Cuando se difundió la noticia el 18 de agosto del 2025 la doble ejecución con arma de fuego se atribuyó a una riña al interior de un hogar, que derivó en el uso del arma y la muerte de dos hombres, más lesiones a otro.
En sus investigaciones del caso, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México determinó que se trató de un hecho relacionado con el control de la distribución de drogas al menudeo en la propia capital del Estado de México.
La condena de 25 años de cárcel para los culpables puso al descubierto que los responsables cometieron la doble ejecución porque las víctimas distribuían drogas para otro grupo criminal.
Es decir, en el fondo estuvo la competencia por el dominio en el mercado de la distribución de sustancias tóxicas ilegales o “narcomenudeo” en la capital del Estado de México.
Dicha competencia criminal incluye la eliminación física de narcomenudistas de grupos rivales, como lo eran los asesinados y los autores del doble homicidio, aunque la FGJEM no dio a conocer ya los nombres, ni edades de las víctimas.
La sentencia condenatoria dictada por un juzgado con sede en el penal de Santiaguito, municipio de Almoloya de Juárez, incluyó una multa de más de 79 mil pesos, más el pago de 610 mil 572 pesos como reparación del daño y más de 278 mil como pago por daño moral por cada uno de los asesinados.
Los homicidas actuaron con alevosía y ventaja contra quienes se negaron a distribuir su mercancía ilegal, móvil solo conocido tras las investigaciones, porque en un principio la principal hipótesis era la de la riña entre conocidos al interior de un domicilio, al calor del consumo de bebidas embriagantes.






