COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R
REALISMO Y AUTOCRÍTICA EN EL PRI, BUEN
PRINCIPIO PARA RECUPERAR VOTANTES
Parece que el PRI en el Estado de México puso los pies en la tierra y reconoció su situación electoral extremadamente difícil en la entidad reflejada en los resultados desastrosos en las urnas en el 2024, cuando de los 40 distritos electorales federales no ganó uno sólo, y de los 45 locales, con dificultades pudo alzarse con dos triunfos.
La dirigente estatal, la senadora Cristina Ruiz, en una sesión de trabajo de uno de sus órganos de dirección, planteó la necesidad de trabajar en las calles, y expresó su confianza en que el antes partido gobernante, casi único por décadas y en el poder hasta el 2023, se levantará.
Su posición es autocrítica y realista y puede tener utilidad si es secundada por su escasa militancia y sus cuadros. Implícitamente reconoció la posición electoral complicada, pues nadie se levanta si no está caído, y así está ahora la organización política que hace décadas era noticia cuando perdía un municipio en el Estado de México.
Hubo épocas que le regalaba votos a sus apéndices partidistas disfrazados de opositores, como el PARM o el PPS, para que alcanzaran diputaciones de representación proporcional, con ello podía hablarse de democracia y pluralidad en suelo mexiquense.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, criticado porque en la práctica opera como “oreja” del gobierno de Donald Trump y últimamente se dedica a buscar apoya de la ultraderecha internacional para su organización política, perdió la percepción de la realidad, y había contagiado al priismo estatal.
Con su característica bravuconería y falta de sentido común, no se cansaba de difundir que el PRI sabe gobernar, cuando los votantes del país (excepto en Coahuila, porque Durango se lo regaló el PAN) saben bien que esa organización política dejó de gobernar bien, especialmente en el último cuarto del presente siglo.
Por eso el PRI perdió clientela electoral y la presidencia de la República, el Congreso de la Unión, las gubernaturas, las legislaturas locales y los ayuntamientos de la casi totalidad de los municipios más importantes del país. Y por eso también esas balandronadas parecen más una autoburla.
La clase priista del país, de los estados y municipios, con excepciones en algunos de sus cuadros, era corrupta, pero sabía gobernar y resolvía problemas de la población, de la cual estaba cerca, y por ello apoyaba a sus candidatos a cargos de elección popular en todos esos niveles.
Después dejó de gobernar bien, de estar cerca de la gente y resolverles sus problemas, y sólo le quedó la corrupción, y era extrema. Ahora no se sabe si se abandonó o no la corrupción, porque no es gobierno y como opositor tiene poco peso electoral, por lo que en el Estado de México puede hacerle bien el reconocimiento de que está caído y debe luchar para levantarse. Es realista esa visión, y es deseable también que asuma responsablemente su condición opositora y combata lo que haga mal el gobierno, pero sin inventar fallas, ineficacia, corrupción o malos resultados.




