*El primero negó participación de USA en el caso; FBI dice lo contrario.
De la redacción
A días de cumplirse dos años de la captura y traslado ilegal de Ismael “Mayo” Zambada, fundador del “Cartel de Sinaloa”, a territorio estadounidense, el gobierno mexicano detectó una contradicción de información sobre el caso, por parte de las autoridades de la vecina nación.
Este caso, ocurrido el 25 de julio del 2024, en un rancho de Culiacán, Sinaloa, ocasionó la ruptura y confrontación armada entre dos facciones de la citada organización criminal, cuya violencia en pocos meses incrementó en 230 por ciento el número de homicidios dolosos diarios, según informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana. Omar García Harfuch.
A finales de ese mes el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, información oficial sobre lo ocurrido y específicamente sobre la posible participación de alguna agencia de seguridad de allá. “No fue nuestro piloto, no fue nuestro avión, ni agentes”, contesto.
El diplomático en forma contundente negó cualquier intervención de organismos de su país en el hecho, pero el 2 de este mes el medio informativo mexicano “Pie de Página” difundió que el avión en que Zambada y Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, fueron ingresados a territorio estadounidense estaba exhibido en un museo, con información del Buró Federal de Investigación (FBI) en el sentido de que se utilizó en la operación contra Zambada.
Quedó claro para el gobierno mexicano que una de las dos informaciones es falsa; es decir, mintió Ken Salazar o el FBI sobre este asunto grave, y de ser cierta la versión del Buró Federal de Investigación, estaríamos ante un caso de flagrante violación a la soberanía mexicana, a la Constitución y a la Ley de Seguridad Nacional, destacó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo coincidió con su colaboradora y recordó que a pesar de que el gobierno del vecino país tipificó de “narcoterroristas” a los narcotraficantes, hace pactos con ellos, como fue el caso de Ovidio Guzmán, mando de una facción del Cartel de Sinaloa, extraditado por México, y allá le cambiaron las medidas cautelares, por acuerdos.
En los días en que trasladaron al “Mayo” Zambada a Estados Unidos, 17 familiares de Ovidio Guzmán migraron y fueron protegidos por las autoridades de la vecina nación, lo cual prueba que allá pactan con quienes ellos mismos llaman “narcoterroristas”, mientras México jamás negocia con la delincuencia organizada; al contrario, combate a todas las bandas criminales.
El gobierno mexicano volverá a solicitar información al estadounidense sobre el caso de Zambada, sin que eso implique una defensa del capo de capos, sino de la soberanía del país y de la Constitución. La fiscal General de la República, Ernestina Godoy Ramos reiteró que el diplomático mintió y que además, el FBI no dejó a agentes mexicanos revisar el avión utilizado para el ilegal traslado del capo a Estados Unidos.






