*Cómo será que cúpulas de FIFA acusadas de corruptas lo acusan de corrupto.
De la redacción
Gianni Infantino, el máximo dirigente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), rindió buenas cuentas de la reciente Copa Mundial, cuyas sedes fueron México, Estados Unidos y Canadá. Ofreció éxito económico y deportivo.
No obstante, los ríos de dinero que el Mundial de Futbol reportó a las federaciones y confederaciones despertaron una mayor ambición de poder y dinero del suizo-italiano, que buscó la forma de conseguir más ingresos.
Para ello, Infantino intentó privatizar la parte más lucrativa del negocio, con dedicatoria para la familia política de Donald Trump, en una decisión unilateral, por encima de los órganos colectivos de gobierno, lo cual generó no sólo una negativa a dejar en manos privadas el negocio, sino desde ahora las organizaciones regionales tanbién rechazaron la posibilidad de reelegirlo.
Como en el caso del conocido periodista, que en un gobierno considerado altamente corrupto, como el de José López Portillo, fue corrido de la televisión pública (ahora propiedad de Ricardo Salinas Pliego), por corrupto, así ocurrió con Infantino.
Las cúpulas de las organizaciones regionales de los cinco continentes son controladas por empresarios inmensamente ricos y con antecedentes de corrupción, lo que es indicador de cómo será Gianni Infantino que esos personajes ya no lo quieren por corrupto.
Sin su intención de vender parte de la FIFA, justamente la que reporta mayores ingresos a la organización rectora del futbol mundial, el suizo-italiano no habría enfrentado problemas para reelegirse.
La Federación Internacional de Futbol Asociación elegirá a su máximo dirigente en marzo del próximo año, e Infantino ambicionaba ser ratificado en el cargo, pero ya no lo será, porque confederaciones ya se mostraron contrarias a su reelección.
Por eso puede anticiparse que el próximo Mundial, el del 2030, ya no lo organizará el actual y saliente presidente de la FIFA, a quien su desmesurada ambición económica lo perdió.
En ese afán, se vinculó a Donald Trump, presidente de Estados Unidos y a su familia política, a la cual le entregaría, mediante el pago de un alta suma de dólares, la organización de los mundiales, su logística, los partidos, la comercialización de los derechos de transmisión con las cadenas de televisión, inclusive los ingresos por venta de los boletos.
Ya no ocurrirá esa situación, porque ante el rechazo que la protesta generó en los socios de la FIFA, Infantino dio marcha atrás y retiró su iniciativa. No obstante, quedó desacreditado, y por eso desde ahora quienes votarán en marzo del 2027, anticiparon que no reelegirán al suizo-italiano, quien al final lo perdió su rapacidad por el dinero y poder político, pues adicionalmente se creyó que podía ganar la Secretaría General de la ONU, como se lo ofreció Donald Trump.






