*Ni idea tienen quienes hablan de evasión por 600 mil MDP.
Gabriel L. Villalta
La ultraderecha partidista y el poder fáctico mediático, presuntamente bien informados, a la menor provocación o sin provocación de por medio hablan de una corrupción en el anterior sexenio federal, específicamente en Aduanas, donde la evasión total o parcial del pago de impuestos por importación de combustibles habría alcanzado un monto de 600 mil millones de pesos.
Extraña que nadie desde el gobierno federal se hay preocupado e interesado en destruir el mito de esa suma presuntamente evadida en la introducción de gasolinas y diésel comprados en Texas, Estado Unidos. El monto evadido no lo inventó la comentocracia, sino una irreflexiva o ignorante funcionaria federal.
Para dar una idea de lo exagerado de ese monto, basta un ejemplo: el litro de gasolina al menudeo en Estados Unidos es de aproximadamente 15 pesos, aun ahora con el alza del precio por la guerra iniciada por Donald Trump contra Irán.
Al mayoreo la cotización es mucho menor, pero para efectos del ejercicio ilustrador efectuado por “El Espectador” y “La Noticiería” se tomó como base el precio al menudeo en los expendios (gasolineras) de Estados Unidos.
Un millón de litros cuestan 15 millones de pesos. Diez millones representan 150 millones de pesos; y mil millones de litros equivalen a 15 mil millones de pesos, y 40 mil millones de litros representarían los 600 mil millones de pesos invocados, y eso que aquí estamos dimensionado el volumen y valor del combustible, no los impuestos que debieron pagar. Y es que en muchos casos la evasión fue parcial, porque en un alto porcentaje se reportaron a las Aduanas productos distintos, que cubren menos gravámenes de importación.
Estuvo mal, fue corrupción y debe castigarse con severidad a todos los culpables del sector público y del privado, como se está haciendo con Ernesto Ruffo Appel y los exmandos de la Secretaría de Marina (SEMAR), los hermanos Farías Laguna, encarcelados en el Altiplano, pero debe ubicarse el delito en su justa dimensión, lo cual inexplicablemente no ha hecho el gobierno federal.
Esa omisión da lugar a una campaña opositora partidista y mediática que insiste en que la corrupción en la importación de combustibles ocasionó un daño al fisco por 600 mil millones de pesos. Y la atribuyen a Morena, pero quien encabezaba la red delictiva era un opositor, panista, exgobernador de Baja California, para más señas.
Retomando el análisis cuantitativo. Para alcanzar los 600 mil millones de pesos se tuvieron que contrabandear unos 40 mil millones de litros de gasolinas y diésel. Suponiendo que se evadieran impuestos de tres pesos por litro, el “huachicol fiscal” habría sido de 120 mil millones de pesos, muy lejos de los 600 mil millones que por mala fe, ignorancia o estrategia de ataque al gobierno difunden medios informativos impresos, electrónicos y digitales opositores. La desmesura es evidente.





