*Persiste un sistema de privilegios para unos cuantos, a costa del bienestar de la mayoría.
Gabriel L. Villalta
OXFAM México, organización dedicada a la lucha contra la pobreza, advirtió que, en 2025, “las renuncias recaudatorias representaron un monto equivalente a 4.4% del PIB, aproximadamente 1.58 billones de pesos, una cifra superior a la inversión pública y varias veces mayor que los presupuestos de instituciones clave para el desarrollo social, la igualdad de género y la protección ambiental”.
La ONG expuso que las renuncias recaudatorias son los “impuestos que el estado deja de cobrar para beneficiar a ciertos grupos de la población, sectores y actividades económicas. Mediante instrumentos como exenciones, tasas cero, deducciones, diferimientos y estímulos fiscales, las personas y empresas pueden reducir, posponer o evitar el pago de impuestos. Aunque suelen justificarse como herramientas técnicas para promover el desarrollo económico o garantizar derechos, en realidad constituyen una forma de gasto público: distribuyen recursos, generan incentivos y reflejan prioridades políticas”.
OXFAM estima que el año pasado casi 75 de cada 100 pesos de las deducciones personales del ISR se concentraron en el 10.0% de los hogares con mayores ingresos, mientras 80 de cada 100 pesos de deducciones empresariales para la compra de vehículos beneficiaron al 10.0% de las empresas más grandes.
Finalmente, la organización resaltó que se sabe cuánto dinero deja de recaudar el estado, pero “conocemos poco sobre quiénes reciben estos beneficios y cuáles son sus resultados económicos y sociales”.






