COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
TRES AÑOS DE GENOCIDIO DE ISRAEL CONTRA LA
FRANJA DE GAZA: 74 MIL 250 ASESINADOS; 22 MIL, NIÑOS
BEJAMÍN NETANYAHU ES CRIMINAL DE GUERRA, POR CRIMENES DE
LESA HUMANIDAD, PERO NINGÚN PAÍS SE ATREVE A DETENERLO
Ayer se cumplieron tres año del inicio del genocidio que Israel comete en territorio palestino, especialmente en la Franja de Gaza, cuyo saldo dado a conocer por las autoridades del país invadido y agredido indican que en dicho lapso los asesinados por el ejército israelí suman 74 mil 250 personas, de las cuales casi 22 mil eran niños, y de éstos, mil 125 eran bebés de menos de un año, en una carnicería contra inocentes, de lo cual no se tiene memoria en décadas.
Agencias de la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU), la Corte Penal Internacional y la Corte de la Haya han calificado de genocidio hecho por Israel, con Benjamín Netanyahu a la cabeza y el apoyo incondicional de los Estados Unidos, país corresponsable en estos crímenes de lesa humanidad, precisamente lo que ameritó una orden de aprehensión contra el primer ministro israelí, que ningún país se ha atrevido a cumplir.
Tres años después la opinión de lo especialistas en temas de este tipo de guerra desigual e injusta coincide en que Netanyahu permitió el ingreso de terroristas palestinos, quienes asesinaron a más de mil personas, igualmente inocentes, para tomar esas acciones previsibles como pretextos para aplicar su estrategia de apoderarse de más territorio palestino, previa eliminación de sus habitantes. Pudo evitarse esa masacre en territorio israelí, pero el gobernante genocida no lo hizo porque permitir ese ingreso de terroristas favorecía su plan, el cual sigue llevando a cabo.
Procedió como lo hizo Estados Unidos cuando pudo evitar los ataques a Las Torres Gemelas por terroristas de Al Qaeda, organización que fue su aliada en el combate contra Rusia en Afganistán. Israel y Estados Unidos tienen los más eficaces servicios de inteligencia, espionaje y contrainteligencia y contraespionaje del mundo, por ello el gobierno norteamericano supo con anticipación de la preparación de actos terroristas, pero los aprovechó para invadir Afganistán y, de paso, a Iraq, con el pretexto de que poseía armas de destrucción masiva y de que también había financiado los ataques terroristas en Nueva York, siendo que Sadam Hussein era enemigo de Al Qaeda.
En la Franja de Gaza, sin contar las víctimas en Cisjordania y Líbano, los heridos sumaron, hasta ayer, 175 mil 278, más de 9 mil 500 desaparecidos, que permanecen bajo los escombros, pues los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza destruyeron 510 mil viviendas y 227 mil edificios, es decir, el 90 por ciento de los inmuebles y gran parte de la infraestructura de los servicios de agua potable, educación y salud, además de haber asesinado a mil 725 personas dedicadas a prestar servicios de salud, entre médicos, personal de enfermería y de apoyo.
El genocida Netanyahu no respetó el trabajo de los periodistas. En tres años ha asesinado a 262 sin que los grandes medios internacionales o los periodistas más famosos hayan levantado una voz de condena por los asesinatos de sus colegas, ni por los 62 mil 247 huérfanos dejados por las masacres de Netanyahu, que en muchos casos incluyeron a padres y madres; y en 2 mil 700 casos fueron exterminio de familias completas, lo cual no escandaliza, ni conmueve a los países.
Por ejemplo, en México, el conocido conductor de noticias Ciro Gómez Leyva se mostró irritado porque el gobierno no levantó la estatua de Felipe Calderón Hinojosa, que un árbol derribó en lo que fueron residencias presidenciales de Los Pinos, en el Bosque de Chapultepec, y más enojado se mostró -hasta los límites de del infarto al corazón- porque un grupo de electricistas decapitó el monumento del mandatario panista, pero ni una frase de condena al genocidio en Gaza, ni por los 262 colegas asesinados por Netanyahu.
La explicación: gobiernos, empresas y la población mundial le debe al capital financiero mundial 385 billones de dólares, y ese volumen de dinero en su mayoría corresponde a financieros globales de origen judío que respaldan a Israel y a Benjamín Netanyahu, y los gobiernos deudores se encuentran atados para condenar el genocidio en Gaza, y a lo más que llegan es no escuchar al primer ministro del Estad judío cuando habla en la Asamblea General de la ONU. Como si una sanción moral y simbólica, porque ya ni discursiva, fuera suficiente para detener al genocida gobernante de Israel.






