*El gobierno de AMLO invirtió decenas de miles de MDP en una presa, pero faltó el acueducto.
De la redacción
Los problemas de insuficiencia y mala calidad del agua potable de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) debían estar resueltos desde el anterior sexenio del gobernador Enrique Alfaro. No obstante, el mandatario de militancia en el Movimiento Ciudadano no construyó la obra necesaria para llevar agua de una presa a la conurbación, la tercera más poblada después de la Zona Metropolitana del Valle de México y de la de Monterrey.
La mala calidad del agua, que afecta a toda la ZMG, habitada por más de 5 millones de personas, cansó a la población, que ayer realizó una marcha en avenidas de la capital jalisciense y concluyó frente a la Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus, y se convirtió en noticia nacional e internacional porque fue reprimida, con saldo de heridos y cerca de 40 detenidos.
Protestaron por la mala calidad del agua, que sale con mal olor y de color café, amarrillenta o negra, con evidentes sedimentos. De acuerdo con análisis de laboratorios, contienen heces humanas y de ganado, especialmente bovino, residuos de fertilizantes, pesticidas y otros agroquímicos, además de metales pesados como plomo y cadmio, contenidos en las aguas residuales de la industria vertidas a los cuerpos de agua, sin tratar o tratados deficientemente.
El problema lleva varios años, pero se agravó en los últimos tres por la maleza acuática, especialmente lirio, en las presas de donde se lleva el agua a la ZMG, y donde las más perjudicadas son 500 colonias de la capital de Jalisco, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, según denunciaron los manifestantes ayer, antes de ser reprimidos.
Enrique Alfaro terminó su sexenio sin construir el acueducto, a pesar de que tuvo dinero, pues presentó subejercicio y llegó a devolver a la Federación montos no ejercidos por sumas superiores a las que necesitaba la ejecución del proyecto. Ahora vive con su familia a cuerpo de rey en España, donde según información, se prepara con el fin de ser técnico de fútbol de la primera división.
El gobierno federal recordó que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador se interesó en resolver el problema, y mediante arduas negociaciones con campesinos de la zona, que incluyeron la construcción de obras en beneficio de las comunidades, logró que aceptaran que se llevara agua de la presa El Zapotillo a la Metropolitana de Guadalajara.
Incluso Alfaro firmó el convenio y se comprometió a construir un acueducto de 146 kilómetros para abastecer de agua a la conurbación que tiene como zona de influencia a la capital de Jalisco, pero no construyó la obra, ni siquiera la comenzó; de entonces a la fecha la crisis del agua potable se agudizó, en perjuicio de millones de habitantes. Tan sólo entre Guadalajara y Zapopan suman más de tres millones de pobladores.
El gobernador Pablo Lemus ofreció buscarle solución al problema en el menor tiempo posible, pero los colonos denunciaron que quiere contraer y privatizar el servicio que ahora administra el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), solución a la cual se oponen quienes que sea el gobierno estatal y de los municipios los que directamente atiendan y resuelven la contaminación del agua.
La Secretaría de Salud (federal) reconoció que la grave contaminación del agua en Jalisco está ocasionando enfermedades renales, de hígado e hipertensión, por ello debe resolverse cuanto antes. El gobierno de la República se mostró dispuesto a contribuir con el estatal para resolver la situación del agua, que es un derecho constitucional y humano.






