*El fallecido cantautor fue luchador social y activista que corrió riesgos.
De la redacción
El último día de septiembre dejo de existir Gabino Palomares, cuyo nombre tal vez le diga poco o nada a los actuales jóvenes, pero fue un personaje artístico y luchador social destacado en las décadas de los setenta, ochenta y noventa del siglo pasado, en los tiempos de regímenes autoritarios.
Falleció a los 76 años, en la Ciudad de México, donde radicó desde muy joven y a donde llegó procedente de San Luis Potosí, en cuya Universidad Autónoma estudio ingeniería química, aunque era oriundo de Comonfort, Guanajuato.
Fue cantautor, vinculado a las luchas sociales, tanto de obreros, como de maestros, estudiantes, colonos y contra las dictaduras militares de países latinoamericanos. Ideológicamente tuvo afinidades y amistad con Amparo Ochoa, Oscar Chávez y Judith Reyes, con quienes participó en conciertos.
Su congruencia no es común, pues no ejerció su carrera profesional por dedicarse a la lucha social desde una posición de izquierda, cuando ser activista contra gobiernos intolerantes y autoritarios representaba riesgos de cárcel, desaparición y hasta de ejecuciones extrajudiciales.
Su importancia como compositor y cantante lo revelan los personajes con quienes compartió escenarios, como Joan Manuel Serrat, Isabel Parra, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa y Daniel Viglietti, entre otros.
Llevó su solidaridad a luchadores sociales y movimientos populares de Argentina, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Uruguay, Venezuela, Nicaragua, Perú, Costa Rica, Estados Unidos y Canadá.
Participó en conciertos en La Habana, de solidaridad con la Revolución Cubana y llegó a presentarse en países de Europa, como Alemania. La canción más popular que compuso y cantó fue “La maldición de la malinche”, que siempre le pedía el público en sus conciertos.
De padre ferrocarrilero, se identificó mucho con la lucha de dos de los líderes emblemáticos del gremio, como lo fueron Demetrio Vallejo y Valentín Campa. A éste lo acompañó en sus recorridos por el país cuando fue candidato presidencial del Partido Comunista Mexicano (PCM), que no tenía registro, y fue el antecedente más remoto del actual Morena.
En una entrevista que le hizo Elena Poniatowska, recordó que en esa campaña la izquierda comunista obtuvo un millón de votos, dato interesante si se recuerda que la presidenta Sheinbaum Pardo, de ideología izquierdista, obtuvo en el 2024 cerca de 36 millones de votos.
La posición ideológica y su activismo izquierdista lo pagó caro, porque fue excluido del negocio disquero, y todavía ahora su fallecimiento, a pesar de su importancia, prácticamente pasó desapercibido para los medios convencionales.






