*Condenable el homicidio y preocupante las condiciones económica de periodistas.
De la redacción
Persiste la exigencia de periodistas oaxaqueños de que el gobierno de Salomón Jara esclarezca el homicidio del informador profesional Hamurabi Huesca Manzano, perpetrado el 7 del presente mes, en Pinotepa Nacional, Oaxaca.
Según versiones, el periodista fue “víctima colateral” (como las denominaba Felipe Calderón Hinojosa), es decir, no fue un ataque directo a él, sino cuando le dispararon a dos pasajeros que transportaba en un taxi.
Uno de ellos era jefe de una célula criminal, de nombre Darío Armando “N”, conocido como “El Darío”, quien encabezaba las actividades de extorsión y narcomenudeo en Pinotepa Nacional, municipio costero, ubicado cerca de los límites de Oaxaca con Guerrero.
En el ataque murió el periodista y el segundo pasajero, mientras que “El Darío” resultó herido de gravedad y murió en un hospital de la ciudad, a donde fue llevado todavía con vida. Una mujer ajena a los hechos resultó lesionada.
El ataque y homicidio de Huesca Manzano efue el segundo perpetrado en la entidad oaxaqueña en agravio de periodistas en dos meses y medio, pues el 22 de julio de este año fue ejecutado intencionalmente en un negocio de comida Francisco Alejandro Leyva Aguilar, en la zona conurbada de la capital oaxaqueña.
LO QUE DENOTA EL “CASO HUESCA”.
Además de lo condenable que resulta la muerte violenta intencional de una persona pacífica y trabajadora, el caso de Huesca Manzano evidenció una vez más las condiciones económicas difíciles en que desarrollan las actividades informativas los periodistas en las entidades federativas.
En la Ciudad de México, las grandes figuras del periodismo son millonarias; sobre todo, por las inmensas fortunas acumuladas en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, quien los corrompió con ríos de dinero, lo que siguió hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto.
En las entidades federativas; sobre todo, fuera de las capitales, los periodistas ganan poco y no disfrutan del derecho a la seguridad social, lo que quedó claro con el caso de Hamurabi Huesca Manzano.
Conducía un taxi para solventar los gastos familiares, por lo que sus colaboraciones en medios informativos y la dirección de su portal digita “Pinotepa Comunica”, no le daban ingresos suficientes para vivir dignamente como informador profesional.
Esas dificultades económicas están extendidas en los estados y, más, en las ciudades medianas y pequeñas, lo que no deberá ocurrir ahora. El gobierno federal estableció un mecanismo mediante el cual los llamados periodistas independientes; es decir, los que no tienen un patrón que les pague un salario digno y les proporcione seguridad social, puedan tener acceso a ésta, con cargo al presupuesto público, pero pocos lo aprovechan, por desconocer el apoyo.





