*El PR perdió las elecciones de Nueva Jersey, Virginia y Ciudad de Nueva York.
De la redacción
El presidente estadounidense Donald Trump recibió un duro golpe de realidad, al perder las recientes tres elecciones de importancia estratégica para su partido: la alcaldía de Nueva York, la gubernatura de Nueva Jersey y la de Virginia. El Partido Republicano del mandatario fue rechazado por el electorado.
Por su importancia demográfica, económica, financiera, cultural y diversidad de origen de su población, perder la alcaldía de Nueva York le resultó doloroso para Donald Trump, porque constituyó un rechazo a su forma de gobernar.
Esa pérdida electoral se potenció para el gobernante, porque el vencedor, Zohran Mamdani, es un emigrante, nacido en Uganda, hijo de un musulmán. El futuro gobernante neoyorkino llegó de 7 años a Estados Unidos, procedente de Sudáfrica, donde vivía su familia después de salir de Kampala.
Por si eso fuera poco, el futuro alcalde de Nueva York, de sólo 34 años, forma parte de la dirigencia de la Organización Socialista Demócrata de América; es decir, es un muestrario de lo que no quiere Donald Trump.
Además, derrotó al exgobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, quien contendió como independiente, pero es amigo y fue apoyado por el esquizofrénico mandatario de la primera potencia económica y militar del mundo.
El Partido Republicano perdió también la gubernatura de Nueva Jersey ante el Partido Demócrata. Mikie Sherrill derrotó al republicano Jack Ciatarelli; y en Virginia, la demócrata Abigail Spanberger derrotó a la republicana Winsome Earle Sears. La triunfadora será la primera mujer en gobernar ese estado.
Donald Trump, fiel a su estilo esquizofrénico, no reconoció que su gobierno, y él en lo personal, haya tenido culpa en las derrotas en estados importantes y en la ciudad más rica y de mayor densidad demográfica del planeta.
Responsabilizó, en cambio, a los congresistas demócratas por no aprobar el presupuesto del gobierno federal, con lo cual paralizaron a la administración por el período más largo de la historia.
El multimillonario presidente estadounidense no percibe que sus políticas, especialmente la económica, comercial y de migración tienen insatisfecha a la población, que comienza a resentir ya el encarecimiento por las trabas a las mercancías de otros países.
Su poco, casi nulo apego al marco jurídico y su agresiva política exterior, que reproduce al interior de su país, especialmente contra los migrantes, tienen consecuencias negativas en algunas actividades económicas; sobre todo, las rurales y en la construcción, lo cual explica las derrotas de los candidatos republicanos citados.
Los resultados en las urnas evidenciaron que Trump no es lo popular que él cree que es y que es alto el porcentaje de quienes votaron por él y ya le volvieron la espalda, lo cual no es alentador para las futuras contiendas.





