COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
INTENTAN LA ACEPTACIÓN SOCIAL DE MARIO ABURTO COMO
ASESINO SOLITARIO DE COLOSIO, NO CRÍMEN DE ESTADO
La captura hace unos días de José Antonio Sánchez Ortega -un exagente del CISEN quien fue sospechoso de disparar contra el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, la tarde del 23 de marzo de 1994- desató una campaña mediática de algunos periodistas empeñados en negar que ese hecho atroz fue un crimen de Estado y en reforzar la versión de que el detenido y condenado por esa ejecución, Mario Aburto Martínez, fue un asesino solitario, quien actuó por iniciativa propia.
Destacó entre estos defensores oficiosos de quienes mandaban en ese tiempo en México, con Carlos Salinas de Gortari a la cabeza, Héctor de Mauleón, articulista de “El Universal”, que atribuyó a problemas del gobierno federal, como la muerte del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, la intención de desviar la atención con este tema de Luis Donaldo Colosio Murrieta y el crimen de estado, cuando se trató -insiste de Mauleón- de un caso individual de Aburto.
Sánchez Ortega fue detenido minutos después del atentado mortal contra el abanderado del PRI para la elección presidencial de 1994. Traía sangre en la ropa y declaró a policías y ministerio público que no había disparado en dos años. El problema es que dio positivo en la prueba de rodizonato de sodio; es decir, había detonado un arma de fuego de manera reciente, lo cual robusteció la sospecha de que pudo ser quien le disparó al abdomen al sonorense, como la versión que momentos dos mujeres declararon momentos después del atentado, señalando que fueron dos jóvenes quienes dispararon al candidato.
Esas mujeres fueron entrevistadas por reporteros del noticiero de Jacobo Zabludowsky, y sus testimonios transmitidos en vivo; sin embargo, jamás se les buscó por las autoridades para que informaran al respecto. Pero volvamos al caso de Sánchez Ortega, en su misma declaración declaró que estaba a 200 metros de donde fue agredido Colosio Murrieta, y que decidió acercarse al sitio, donde alcanzó a ver que al político gravemente herido lo pasaban de una camioneta Blazer a una ambulancia, y que trató de ayudar y por eso se mancho la chamarra de sangre de la víctima.
La verdad es que en las condiciones prevalecientes en esos minutos, con la confusión, mucha gente y el cerco tendido por el Estado Mayor Presidencial era imposible que pudiera recorrer 200 metros. De Mauleón asevera que el resultado positivo de la prueba de rodizonato de sodio fue porque los policías que los capturaron le contaminaron la mano, como si los uniformados hubieran saludado de mano a Sánchez Ortega, y aún así, no esta probado científicamente que un saludo pueda contaminar de esa manera.
El ahora detenido declaró que fue comisionado por el CISEN para cubrir el arribo de Colosio Murrieta al Aeropuerto de Tijuana y el mitin. Su pertenencia al CISEN puede corroborarse del hecho de que el propio subdirector en ese entonces del organismo, Genaro García Luna -después poderosísimo en el gobierno de Vicente Fox Quesada y mucho más, en el de Felipe Calderón Hinojosa- personalmente se encargó de ir a rescatar a su agente de donde lo tenían detenido, en aquella ciudad fronteriza.
Nos tocó cubrir todo el proceso penal contra Mario Aburto Martínez, y muchas cosas generaron dudas sobre el “asesino solitario”. En primer lugar, las cámaras de videovigilancia que captaron el momento del disparo en la cabeza al candidato, no se se vio el rostro del asesino. Sólo se vio el antebrazo armado, y parecía de una persona alta, no chaparra, como Aburto Martínez. Además, esa arma asesina le pasó frente al rostro de uno de los principales responsable de la seguridad del candidato, y no hizo intento alguno de desviarla.
El homicida disparó de atrás, sobre los escoltas, algo extraño porque ni los reporteros podían acercarse al sonorense, por lo que menos podía hacerlo un hombre armado. Otro aspecto increíble fue lo del segundo disparo en el abdomen. El asesino le disparo de atrás, no de frente, como para que pudiera hacerle ese segundo disparo en el abdomen. Los encubridores del crimen de Estado sostuvieron que la fuerza del disparo hizo girar 180 grados a Colosio, para quedar de frente a su asesino.
Cualquiera que haya cubierto notas policiacas, sabe que cuando una persona recibe un disparo en la cabeza se desploma, no gira como trompo. Y por si eso fuera poco, la pistola que utilizó el asesino era un viejo revolver, por lo que no podía disparar dos veces en forma automática. Ya señalamos lo imposible que es acercarse a un candidato presidencial cuidado por el Estado Mayor Presidencial (ya desaparecido), menos se explica que los militares le hayan permitido hacerle dos disparos.
Otro aspecto extraño es que los escoltas no sólo dejaron que el tirador solitario le diera dos disparos con un revolver y en lugares del cuerpo ubicados en partes de lados opuestos, sino que también le permitieron al criminal huir de la escena del crimen: no lo detuvieron, como pudieron y debieron hacerlo. Mario Aburto Martínez fue capturado por expolicías de Tijuana, y no por el numeroso equipo de militares que cuidaban la integridad de Luis Donaldo Colosio.
Se impuso oficialmente la “verdad histórica” del “asesino solitario”, pero en las primeras horas siguientes al atentado mortal, la propia entonces Procuraduría General de la República (PGR) reconoció el complot, al culpar al PAN de esa ejecución. De acuerdo con declaración de Ernesto Ruffo, panista y primer gobernador de la oposición en la historia del país, cuando el titular de la PGR, Diego Valadés, llegó a Tijuana y se encontraron de frente, le espetó: “ustedes ejecutaron a Colosio”; es decir, no cabía la hipótesis del “asesino solitario”, que los que también creen y sostienen que Genaro García Luna está preso injustamente, quieren arraigar, para que no se investigue la conspiración.




