COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
PARTIDOS, DESDE ESPACIOS DE PODER EN SUS
MANOS, NO FORMAN CUADROS PARA GOBERNAR
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofrece a la abrumadora mayoría de los mexicanos buenos resultados de su gestión gubernamental, lo cual explica su alto respaldo popular en todo el país, más del 10 por ciento superior al que le permitió ganar el cargo en el 2024.
No es casual la eficacia de su equipo de trabajo más cercano, sino resultado de la sólida formación administrativa que sus integrantes adquirieron para gobernar bien cuando llegaron al poder de la Ciudad de México, con Andrés Manuel López Obrador, y de ello el mejor ejemplo es, precisamente, la mandataria.
Aprendió a gobernar desde la alcaldía de Tlalpan y continuó en el gabinete del jefe de Gobierno y en la propia titularidad del Gobierno de la Ciudad de México, donde adquirió más prestigio, el cual la condujo a ganar la candidatura presidencial y la elección constitucional para el cargo.
Con ella se formó también una brillante generación de servidores públicos de alto nivel, muchos y muchas de las cuales integran el gabinete presidencial y aplican los principios y buscan concretar los objetivos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Esta preocupación por formar cuadros para bien gobernar no es compartida por otras organizaciones políticas, ni por Morena en el resto de las entidades federativas y municipios, por lo cual los resultados ofrecidos a los gobernados(as) no siempre son altamente satisfactorios, como se necesitan.
Con frecuencia se sostiene que los asuntos de los partidos políticos sólo a ellos compete resolverlos, pero legalmente están obligados a rendir cuentas no sólo a los organismos electorales que les entregan los fondos públicos -que gastan, muchas veces en beneficio exclusivo de sus cúpulas-, sino también a quienes aportan, vía sus impuestos, esos recursos.
No debe olvidarse que las organizaciones políticas son definidas por la Constitución como entidades de interés públicos. Reciben fondos públicos, por lo cual procede la crítica social cuando no cumplen con sus obligaciones constitucionales y legales, como la de dotar a la población de representaciones populares y autoridades de todos los niveles, eficaces, responsables y honestas que resuelvan sus problemas.
Los partidos políticos deben formar cuadros altamente calificados para gobernar bien, porque son los encargados de hacer realidad los objetivos estratégicos de cada formación partidista, por ello es motivo de críticas cuando se olvidan de esa obligación e improvisan funcionarios públicos, quienes ofrecen resultados negativos para la población, y peor cuando son ineficaces, corruptos, arbitrarios y represivos.
Poco se toca esta responsabilidad de los partidos en la conducción de los destinos del país, los estados y municipios, vía los gobiernos que forman. Sus dirigencias creen que su única obligación es participar en elecciones y desentenderse después de las autoridades que nos dan, y conciben las prerrogativas como fondos públicos para beneficio personal o de grupo, sin obligación de rendir cuentas verdaderas.




