COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
LÍDER DEL PRI, “OREJA OFICIOSA” Y MENTIROSA
DEL GOBIERNO DE TRUMP Y SU VISIÓN ANACRÓNICA
De pena ajena la falta del sentido de percepción de la realidad nacional del dirigente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas; y peor está su degradación al convertirse en “oreja oficiosa” del gobierno de Donald Trump, con la agravante de que es un “oreja mentirosa”. El representante del priismo nacional no se ha dado cuenta que el comunismo nunca existió después del comunismo primitivo de antes de Cristo; es decir, cuando no existía la división de clases.
Se buscó extender en el mundo el sistema socialista, consolidado en la desaparecida Unión de República Socialistas Soviéticas (URSS), pero de eso nada queda, como tampoco existe un verdadero socialismo en China, cuyo sistema es el de capitalismo de estado. Es lamentable la ignorancia real o fingida del representante del priismo nacional porque, en su rechazo a sumarse a la condena por la muerte de 17 migrantes mexicanos a manos de autoridades del vecino país y a la violación de los derechos humanos que sufren en las redadas, el conocido “Alito” utilizó un lenguaje anacrónico, obsoleto, propio de la peor ultraderecha de la época de la Guerra Fría.
Fue reprobable su negativa a unirse a la irritación de casi toda la población adulta del país por lo que le ocurre a nuestros paisanos que laboran sin contar con documentos migratorios en regla, en ello coincidió con Jorge Romero, el presidente nacional del panismo, pero el exgobernador de Campeche justificó ese rechazo al llamado hecho por la presidenta Claudia Shinbaum con soberanas mentiras, que él ha querido pasar como verdades ante el gobierno de Estados Unidos, en su condición de “oreja oficiosa”.
Sostuvo que no podía atender ese llamado porque lo hizo un “narcogobierno”, “narcoterrorista”, “narcodictadura” y “comunista”. Es difícil que fuera de la ultraderecha empresarial, la partidista o la mediática alguien coincida con esa percepción de Moreno Cárdenas sobre el gobierno mexicano. Su propia actividad de “oreja oficiosa” de Estados Unidos, sus calumnias y campaña de desprestigio lo contradicen, porque ninguna dictadura se las permitiría.
Esa “narcodictadura” ni siquiera ha intentado desaforarlo en serio para que respondan por la corrupción desmesurada que caracterizó su condición de gobernador de Campeche, la cual le permitió, en no muchos años, pasar de ser maestro de medio tiempo en una escuela secundaria a hacerse de una mansión y enorme terreno, con valor de 350 millones de pesos, y no es siquiera el mayor activo que acumuló desde la gubernatura.
Muchos analistas consideran que el origen de esa inmensa fortuna puede tener otro origen ilícito, además de la corrupción, sin contar con la destrucción del PRI, que de gobernar durante 77 años al país (al Estado de México lo gobernó 94 años), ahora tiene un respaldo popular que ronda el 10 por ciento. No son pocos quienes consideran que, si el gobierno morenista no se lanza a aplicarle a Moreno Cárdenas la ley, es porque sirve a sus interesas al empeñarse exitosamente en destruir al PRI, ahora parte de la “chuiquillada” en el sistema de partidos de México.
No es irresponsable, ni descabellado pensar que con su conversión en “oreja oficiosa y mentirosa” de Estados Unidos, Alejandro Moreno Cárdenas desplome más la clientela electoral del que llegó a ser casi partido único, porque hasta a los verdaderos priistas que todavía militan en el tricolor les molesta el entreguismo de su dirigente al gobierno de Estados Unidos; sobre todo, a uno como el de Donald Trump, a quien se empeña en servirle, sin que se lo pida, como “soplón mentiroso”.
Da pena ajena que el personaje, campeón en el tema de derrotas, no se haya enterado de que el lenguaje de la “Guerra Fría” tiene aceptación sólo en los países con larga tradición de ultraderecha, donde inclusive se han impuesto dictaduras militares sangrientas, pero no en México, y menos ahora cuando el gobierno morenista privilegia la atención a los más pobres.




