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De cuando las regidurías no llamaban la atención, ‘eran como aviadurías’

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Foto: Archivo.

*No interesaban para el debate, ni después de la reforma municipal de De la Madrid.

De la redacción

La reforma constitucional para reducir privilegios de alcaldes y diputados locales, así como el número síndicos, síndicas y regidores, sigue generando debate, en un cambio radical en cuanto hace a los ayuntamientos, cuya integración no interesaba, ni siquiera después de la Reforma Municipal de 1983, de Miguel de la Madrid Hurtado, de acuerdo con un seguimiento a la historia de los últimos 43 años.

Esos cambios buscaron fortalecer económica y políticamente a los ayuntamientos, y fueron operados por un personaje, entonces del PRI y ahora odiado por la derecha partidista y mediática: Manuel Bartlett Díaz, secretario de Gobernación en ese sexenio.

Aun después de ese proceso que confirió a los ayuntamientos el derecho de cobro del impuesto predial (en el Estado de México ya lo hacían), y les otorgó responsabilidades y facultades, cuya utilidad se discute aún, la figura de los regidores pasó desapercibida.

No interesaba si ganaban mucho o poco, si eran numerosos o representaban un número reducido y tampoco (lo cual continúa) había reclamos de que no trabajaran todos los días, como lo hacen todos los mexicanos.

Desde entonces asistían muy poco a sus oficinas en los palacios municipales, y en el caso del Estado de México; sobre todo cuando se introdujo la figura de las  regidurías y sindicaturas de representación proporcional, nadie preguntaba por qué se ausentaban semanas de sus funciones, sin que nada pasara.

Aun cuando parezca increíble, se registraron casos de regidores de representación proporcional que no vivían en los municipios donde integraban los ayuntamientos, ni siquiera en el territorio mexiquense.

Unos radicaban permanentemente en Guadalajara, Acapulco o Cuernavaca, entre otras ciudades, pero si no se presentaban en las sedes de los gobiernos locales, tampoco notaba, porque sus ausencias no diferían de las de sus pares que sí habitaban en las demarcaciones, quienes tampoco trabajaban diariamente.

Ahora, con la discusión de la reforma constitucional en cuestión se sabe que en muchos municipios hay regidores de más, y en algunos ayuntamientos estos funcionarios de elección popular ganan más que la presidenta de la República.

Y siguen sin la obligación de trabajar al menos de lunes a viernes, pese a lo cual reciben apoyo en asesores, ayudantes, choferes, secretarios particulares, vehículos y gasolinas, que ni utilizan.

A partir del próximo trienio serán menos y ganarán por debajo de lo que gana la presidenta de la República, aunque no se tocó lo de la obligación de trabajar al menos unas cuantas horas todos los días laborables. Lo que seguramente ya no ocurre es lo de regidoras y regidoras que viven fuera del municipio y del Estado.

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