EL MAL USO Y ABUSO DE MEDIOS INFORMATIVOS
POR DUEÑOS PARA EVITAR CUMPLIR CON LA LEY
MAXIMILIANO CASTILLO R.
En ningún país desarrollado el dueño de un medio informativo lo usa como instrumento de presión para evitar el cumplimiento de la ley y gozar de impunidad, como ocurre en México en el caso de Ricardo Salinas Pliego, dueño de la cadena nacional de canales de televisión, con Televisión Azteca como su principal ariete.
Ese comportamiento del magnate resulta mucho más reprobable por cuanto sus medios informativos operan con concesiones del Estado Mexicano. Si su conducta sería condenable en cualquier otro medio informativo privado, lo es más en su caso, por cuanto utiliza un bien público como lo son las concesiones, para tratar de colocarse por encima de la ley.
Dicho personaje -quien ahora se dice de ultraderecha y con antecedentes de antepasados de ideología nazi-, por prepotente, soberbio, arrogante, arbitrario y con una fuerte propensión a apartarse del marco legal donde quiera que tiene intereses económicos, sostiene desde hace siete años una permanente campaña de ataques contra el gobierno federal.
El móvil de su posición informativa está determinada por su obsesión en no cubrir un adeudo fiscal, del que ya 48 mil 326 millones de pesos deberá pagarlos, porque así lo resolvió ya la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), máxima instancia jurisdiccional en México. Su resolución a una serie de amparos directos fue en el sentido de confirmar fallos de tribunales colegiados, los cuales habían determinado que Salinas Pliego tiene que pagar lo que debe.
De nada le sirvió su campaña de desprestigio contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Morena y la cuarta transformación. Se desprestigió más y sus medios informativos y sus conductores y reporteros perdieron credibilidad y respeto, sin los cuales un informador o analista profesional sólo puede vegetar, por más ingresos que tengan.
El conductor estrella, Javier Alatorre, sale mal parado cuando se compara su anterior posición con la actual como periodista. En los últimos años del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, fue notoria su presencia en el acto público de los dueños de medios informativos, quienes adquirieron el compromiso de no difundir noticias de muertos y desaparecidos en la “guerra contra el narcotráfico” que emprendió el entonces mandatario.
Se difundió mucho, porque en esa reunión, efectuada en el entonces Distrito Federal y ahora Ciudad de México, se encontró con Joaquín López Dóriga. Ambos eran los más influyentes conductores de televisión y competidores por los televidentes. Ambos están desprestigiados, aunque mantienen espacios en medios electrónicos. Sus patrones justificaron entonces que informar sobre la violencia y ejecuciones era hacer apología del delito. Ahora los dos sobredimensionan la inseguridad pública, la violencia y homicidios.
Y eso ya no es hacer apología del delito, en la campaña de ataques al gobierno morenista. Salinas Pliego se dice perseguido político, por un gobierno autoritario, represor de las garantías constitucionales, comenzando por la libertad de expresión y que Morena nos lleva a paso acelerado a la dictadura, además de negar que le deba al fisco lo que le cobra.





