*La mandataria mexicana mantiene firme la política exterior de México.
De la redacción
Por razones de principios establecidos en nuestra Constitución, disposiciones de la Carta de la ONU y el derecho internacional, México, por conducto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, amplió su posición de condena a la intervención militar de Estados Unidos, que capturó el sábado pasado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
Recordó, además, que las intervenciones militares nunca llevan democracia, progreso, ni paz verdadera, y abogó por la colaboración, cooperación y respeto a la autodeterminación de los pueblos, a su independencia, soberanía e integridad territorial y la construcción de condiciones para las relaciones de respeto entre las naciones.
Mientras tanto, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, al comparecer ante un tribunal de la Corte estadounidense, en Nueva York, se declararon inocentes de los cargos de narcoterrorismo que les formuló el gobierno estadounidense. Sorprendió que no pidieran la libertad bajo fianza y abandonaron las instalaciones judiciales para volver al Centro donde están recluidos. Maduro, además, se definió como un hombre decente.
Además, se reclamó presidente constitucional de Venezuela, secuestrado por una intervención militar y se declaró prisionero de guerra. Contestó así cuando el juez le preguntó si él era Nicolas Maduro Moros. Aprovechó para denunciar la ilegalidad de su captura y anunció que se apoyará en las leyes internacionales aplicables.
El impartidor de justicia pidió a Maduro no continuar con su discurso y le informó que tendrá mucho tiempo más adelante para tratar esos temas. Maduro y Flores deben comparecer de nuevo el 17 de marzo, a las 11 horas, pero en realidad el juicio todavía no inicia. Estas audiencias son una especie de trámites preparatorios para el proceso.
La presidenta Sheinbaum Pardo desestimó el riesgo de una intervención militar de Estados Unidos contra narcotraficantes en México, porque -explicó- hay comunicación y colaboración entre los dos países, pero no subordinación. Recordó que México ha hecho mucho contra el tráfico de drogas hacía Estados Unidos.
Adicionalmente, la mandataria mexicana rechazó que un sólo país pueda considerarse autorizado para controlar todo un continente, puesto que cada nación puede y debe decidir su destino, sin injerencia de otra, y en cuanto a los recursos naturales, como el petróleo, explicó que son parte de la soberanía, cuyo fin sólo pueden determinarlo los pueblos. Recordó que en México manda el pueblo.
Destacó que se han decomisado más de 300 toneladas de drogas; que los homicidios dolosos bajaron 37 por ciento diarios, equivalente a 32 muertes violentas intencionales menos al día, y comentó que la violencia en México es posible por el tráfico ilegal de armas del vecino país al nuestro, para los grupos criminales.
Recomendó a Estados Unidos atender el problema de las drogas con un combate a las causas, prevención, atacar a los narcotraficantes y a quienes se encargan de “lavar” el dinero de las actividades de venta de drogas.






