*El mandatario americano insiste en su versión de que la nación persa fabricaba armas para atacar a su país.
De la redacción
A pesar de que Teherán está a más de 10 mil 200 kilómetros de Washington, y su gobierno se había comprometido a desarrollar energía nuclear para fines pacíficos, Donald Trump aseveró hoy, en su primera declaración en vivo sobre el tema, que ese país islámico estaba a punto de disponer de una bomba nuclear, lo cual representaba una amenaza para la población estadounidense, de los países aliados de Estados Unidos y del mundo entero, por los misiles balísticos de largo alcance.
En una versión contradictoria con la que dio después del bombardeo de instalaciones nucleares de Irán en junio del año pasado, cuando en forma triunfante sostuvo que se había eliminado definitivamente la amenaza nuclear tras destruirse totalmente la infraestructura de la industria nuclear irani, ahora dijo que los iraníes estaban a punto de fabricar un arma nuclear y disponer de capacidad para transportarla y hacerla estallar en territorio de Estados Unidos, y por ello el ataque en que murió el ayatolah Alí Jameneí (un anciano de 86 años) era necesario.
Llama la atención que los grandes medios informativos occidentales y sus periodistas para nada se refieran a la clara característica de crimen de Estado de lo cometido por Donald Trump y Benjamín Netanyahu (con orden de aprehensión por delito de lesa humanidad, cometido en la Franja de Gaza), al asesinar a un jefe de Estado en el país de éste, como el líder supremo ayatolah Alí Jamenei, a lo cual no llegó ni Adolfo Hitler, y sin declaración previa de guerra, pero en el caso de Trump, además, sin autorización del Congreso y en abierta violación al derecho internacional. Nada de eso debaten.
Difunden profusamente el ataque, la represalia de Irán contra bases militares estadounidense en países de la región e infraestructura, inclusive de la lucha del ejército israelí contra Hezbollah, pero de la violación al marco jurídico creado al término de la Segunda Guerra Mundial, ni de la masacre de más de 115 niñas por una bomba israelí (aunque de probable manufactura norteamericana) en Teherán, nada comentan y menos le preguntaron hoy a Trump.
PETRÓLEO Y CHINA, EN EL FONDO DE TODO
Expertos en el tema sostienen que el verdadero fondo de la decisión de Trump para destruir una capacidad nuclear irani -que ya había destruido en junio del año pasado, según él- es apoderarse, vía un gobierno títere, del petróleo de Irán, como lo hizo con el de Venezuela. Este último país tiene la mayor riqueza petrolera del mundo e Irán, la segunda.
Ambas naciones han sido las principales proveedoras de petróleo a China, el principal y ventajoso competidor de Estados Unidos en el comercio mundial. Lo de la amenaza a la seguridad de los estadounidenses por armas nucleares iraníes, carece de sentido, pero sirve como pretexto, para no exponer los verdaderos motivos de la agresión.






