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Desigualdad de la mujer, persiste y no se mide

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LA DESIGUALDAD DE LA MUJER,

QUE PERSISTE Y NO SE MIDE

AVANCES EN LA OCUPACIÓN DE CARGOS

PÚBLICOS NO OCURREN EN LOS HOGARES

Las condiciones de desigualdad de las mujeres frente a los hombres en los aspectos económicos, políticos y de posiciones de poder por designación ni se discutían hace algunas décadas, como lo se hace ahora. La lucha femenil arrojó resultados especialmente en los cargos de elección popular.

En las Cámaras del Congreso de la Unión las mujeres tienen una fuerte presencia, como la tienen en las representaciones populares locales, entre las cuales destaca en este aspecto la del Estado de México. También han avanzado la obtención de alcaldías, aunque todavía falta mucho para alcanzar la igualdad de género.

Graciela Márquez Colín, presidenta de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) trató ampliamente el tema en una conferencia magistral sobre estadística de género, impartida en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

La especialista, en acopio de información sobre todos los aspectos de la vida nacional, expuso algo poco examinado e ignorado: que las estadísticas, por más que reflejen numéricamente la realidad, no alcanzan para expresar situaciones como la angustia de las mujeres que sufren por no disponer de ingresos para darle alimentos a sus hijas e hijos.

Esa misma estadística que indica la desigualdad en el porcentaje de mujeres jefas de familia en comparación con los hombres, oculta el hecho de que muchas veces adquieren esa condición por la ausencia del marido o pareja, por abandono o fallecimiento; es decir, asumen nuevas responsabilidades que debían ser compartidas mayoritariamente con el hombre.

Otro dato dado a conocer por la responsable del INEGI es que las mujeres en el mercado laboral aumentan su participación en número y porcentaje comparados con los hombres. No obstante, en estos también la discriminación de la mujer es grande, especialmente en el tema salarial.

La funcionaria federal explicó que además de la discriminación tradicional de la mujer, el problema fundamental de la desigualdad en contra de la mujer en el mercado de trabajo consiste en que encuentra ocupación remunerada en los sectores de baja productividad, donde se pagan los más bajos salarios.

No tocó la presidenta de la Junta de Gobierno del INEGI, pero entre las asistentes a su conferencia magistral se comentó que las estadísticas no pueden registrar los niveles de angustia y sufrimiento de las mujeres por el mal trato físico y verbal que padecen en el interior de sus hogares, especialmente de parte de sus parejas.

Constituye algo positivo que estos problemas se expongan y se repruebe la persistencia del “machismo” y sus manifestaciones más crueles y humillantes. También es saludable que se fortalezca la decisión de las mujeres de reforzar la lucha por la igualdad de género en todos los órdenes de la vida.  

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