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Recuperar privilegios, meta de la ultraderecha nacional

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RECUPERAR PRIVILEGIOS, META

DE ULTRADERECHA EMPRESARIAL

PERO NO SERÍA OPOSITORA SI AMLO

HUBIESE PERMITIDO EL SAQUEO AL ERARIO

Por regla general, derivada del hecho de que la posición ideológica está determinada por la pertenencia a determinada clase, la empresarial en todo el mundo es de derecha, pero hay un segmento de la misma, el más rico, cuya inmensa fortuna no es producto de su eficacia empresarial, sino de su vinculación con gobiernos corruptos.

En México, este grupo, que forma la nueva clase inversionista, en estricto rigor no es empresarial, sino directamente saqueador del patrimonio de los mexicanos, tanto en su versión de apoderamiento de los bienes públicos, como en la del no pago y perdón de adeudos fiscales, evasión de impuestos y negocios con el poder público.

Aquí la ultraderecha empresarial se fortaleció y creció durante los gobiernos neoliberales, con la compra a precios de remate de las más de mil 200 grandes empresas públicas, una larga serie de concesiones diversas, la proveeduría ventajosa, con excesivos sobreprecios, incumplimientos plazos de entrega y menores volúmenes de los cobrados.

Y a estos privilegios se agrega el de la construcción de hospitales y cárceles por la ultraderecha empresarial, para rentarlos al poder público, como un mecanismo eficaz de saqueo del erario, que les permitió crear enormes fortunas y, a partir del gobierno de Vicente Fox Quesada, adquirir un inmenso poder político.

Sometieron a los presidentes panistas y priista de este siglo, a quienes convirtieron en instrumento de sus ilegítimos y, no pocas veces, ilícitos intereses económicos, en una situación que terminó o se redujo al mínimo con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República.

La oposición no pudo ponerlo a su servicio, lo que la condujo a convertirse en una radical ultraderecha empresarial opositora, apoyada en los grandes medios informativos propios o alquilados. Y sigue cada vez más corriéndose hacía el fascismo, buscando el respaldo del gobierno de Donald Trump, para desplazar del poder a Morena.

Su oposición es por conveniencia, y porque había normalizado el saqueo del erario, por lo que ahora no se conforma con la pérdida de los privilegios, y busca recuperarlos, pero para ello debe derrotar a través de sus brazos electorales a Morena, a cuyo gobierno busca desestabilizar, con apoyo de la ultraderecha global.

Sabía de antemano que AMLO y Morena iban a impedir el saqueo del erario y de los bienes públicos. Por eso buscaron impedir que ganara la presidencia en el 2006 y el 2012. No a otra cosa respondieron las furiosas campañas mediáticas de desprestigio contra el político tabasqueño.

Si como mandatario del país López Obrador hubiese servido a la ultraderecha empresarial no habría enfrentado esas campañas. Los grandes medios informativos lo habrían elogiado y el segmento de saqueadores del erario sería su apoyador más entusiasta, aunque el pueblo seguiría empobreciéndose cada vez más.

AMLO, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y Morena optaron por ponerse al servicio de la mayoría, y no se los perdona la ultraderecha empresarial, pero la población sí se los agradece y expresa ese agradecimiento en un amplio respaldo social al gobierno, por encima de las campañas de desprestigo basadas en mentiras.          

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