*Un error del portero y un defensa coreanos logró romper el cerrado encuentro.
De la redacción
Las decenas de millones de aficionados que siguieron la televisión el partido de la selección mexicana contra su similar de Corea del Sur sufrieron preocupación en los seis minutos de compensación para el segundo tiempo, que “parecieron 30 minutos”, por el dominio del rival y el peligro de anotación y empate. No ocurrió así. México triunfó por un gol a cero, y con ello calificó a la siguiente ronda del Campeonato Mundial de Fútbol 2026, al acumular seis puntos, inalcanzables para los otros dos miembros del grupo, cuando le falta un partido de la fase.
El partido fue equilibrado, con más oportunidades de anotar por parte de México, hasta que al minuto 49 un error entre el potero subcoreano y un defensa (que le estorbó y golpeo cuando ya tenía casi tenía el balón en las manos, por lo que lo soltó) que con rapidez y eficacia fue aprovechado por Luis Romo, jugador de Chivas, para enviar la pelota al fondo de las redes.
El estadio AKRON, de Chivas, se volvió un manicomio para la alegría de los mexicanos con una anotación llegó cuando nadie la esperaba. Antes, en una jugada espectacular, un jugador rival bombeó la pelota hacía el marco, y cuando se daba por consumado el gol, apareció Edon Álvarez, quien con una vistosa chilena alejó el balón. El susto fue de gratis, porque el atacante había incurrido en fuera de lugar.
México obtuvo así su primer triunfo fuera del estadio Azteca, en un Mundial efectuado en el país, y llegó a 6 puntos, mientras Corea del Sur se quedó con 3 y los otros dos integrantes del grupo, con sólo una unidad. De paso, se convirtió en el primero a calificar a la segunda fase en esta competencia.
El entusiasmo generado por el triunfo fue grande en el estadio, pero mayor fuera del mismo del mismo. Muchas de los cientos de miles de personas que presenciaron el juego en las pantallas gigantes colocadas en sitios públicos en la Ciudad de México se fueron al monumento al Ángel de la Independencia y a otras plazas a festejar como si se hubiera ganado la final.
Eso se replicó en todas las grandes ciudades del país. Festejaron con gran alegría acrítica, porque en realidad la selección no aplastó al rival, ni fue contundente, con la agravante de que el anotador del único tanto fue un defensa, no un delantero, aunque a decir verdad, tanto Raúl Jiménez como Julián Quiñones dispararon con potencia al marco rival, salvado por el portero adversario.
Hubo críticas contra Javier Aguirre, por no alinear a los juveniles Gilberto Mora y Armando “La Hormiga” Salazar y optar por jugadores como Edson Álvarez, que fue superado por el lado izquierdo de la cancha por los veloces coreanos u Orbelín Pineda y Santiago Giménez, éste se vio fuera de ritmo, porque no juega en su club, el Milán, de Italia. Nada aportaron a la selección.
De mantenerse en primer lugar de su grupo, México aseguraría también seguir jugando en el estadio “Ciudad de México” cuando inicie su participación en la siguiente etapa, en la cual los partidos son a vencer o morir.





