
*La gestión de Infantino ha sido muy cuestionada por su alto enfoque mercantilista y no deportivo.
De la redacción
FRACASÓ EL NEGOCIO DE INFANTINO; RETIRO
*Criticable fue la tibia, casi cómplice, posición de la Federación Mexicana de Futbol
PROPUESTA DE PRIVATIZAR PARTE DE LA FIFA
Gianni Infantino fracasó en su intento de privatizar la parte más lucrativa de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), que él encabeza. Pretendía entregarla a los hermanos Jared (yerno de Donald Trump) y Joshua Kushner, pero la reacción contraria de la más importante organización continental del deporte, la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), a la cual se sumó la CONCACAF y su similar de Asia, hicieron desistir al directivo de su iniciativa y renunciar a un negocio de decenas de miles de millones de dólares planeado con la familia presidencial del actual mandatario estadounidense.
Frente al rechazo categórico de las tres Confederaciones, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) -presidida por Mikel Arriola- asumió una posición, tibia, titubeante y dejó para más adelante la fijación de una postura que ya había acordado la CONCACAF, de la cual la FMF forma parte.
Esa indefinición contrastó con la de las representaciones del futbol estadounidense y canadiense, quienes respaldaron resueltamente la negativa de de su organización futbolística regional, lo cual fue percibido por los cronistas de deportes, quienes criticaron con severidad la postura del directivo Arriola.
Infantino, quien se entregó a Donald Trump y a su familia, inclusive le otorgó un “Premio de la Paz”, a pesar de que el mandatario de la primera potencia militar del mundo respaldó militar, financiera y diplomáticamente el genocidio que perpetra de Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, en la Franja de Gaza, en Cisjordia y el sur de Líbano.
El presidente de la FIFA intentaba dejar en manos de los Kushner la parte más lucrativa de las actividades de la FIFA: la organización de la Copa Mundial de Futbol y el Mundial de Clubes, que reportan ríos de dinero, en este caso para beneficio de particulares ajenos por completo al deporte, quienes serían financiados por conocidos bancos de Estados Unidos.
El negocio del futbol mundial es privado, pero lo controlan directivos que actúan en nombre de todas las organizaciones futbolísticas nacionales y regionales, y ahora el suizo-italiano intentaba dejar en manos de gente ajena al deporte el manejo de los recursos que aportan los mundiales y mundiales de cubes, desde su organización hasta la logística, incluyendo la comercialización de los derechos de transmisión por televisión, la venta de boletos y todo lo necesario.
Infantino se vio obligado a renunciar al negocio que tenía en sus manos; sobre todo, por la amenaza de la UEFA de no participar en los mundiales en las condiciones que buscaba crear el mandamás de la FIFA. Es decir, no participarían en esas competencias selecciones que son sostén del interés en los mundiales, como Inglaterra, Alemania, España, Francia, Inglaterra, Italia, Holanda, Noruega, Portugal o Suiza.
Las confederaciones regionales se irritaron más porque el máximo mando de la FIFA no las consultó sobre su decisión, que no podía tomar sin autorización de la dirigencia colectiva y sus socios, quienes se enteraron de sus planes por una filtración en un importante medio informativo de alcance internacional.
Al final todo quedará como estaba, pero lo ocurrido evidenció a Infantino como rapaz, inescrupuloso, demasiado ambicioso por el dinero, que tiene en riesgo su reelección en marzo del próximo año. Para dar una idea de lo que es la posición de Infantino, basta recordar que la FIFA desde hace décadas tiene la mala fama de estar dirigida por “capos” del futbol, pero el suizo-italiano rebasó todos esos niveles de corrupción.
También superó a todos en cuanto a sueldo autoasignado por decenas de millones de dólares al año, más viáticos para viajar por todo el mundo, donde negocia apoyo para países interesados en ser sedes de un mundial, como tuvo señalamientos en ese sentido para el de Qatar. Mientras tanto, esa propuesta privatizadora desprestigió también al directivo del futbol mexicano, por no apoyar a la CONCAF en su rechazo a la intención de infantino.





