NARCOTRÁFICO Y MODALIDADES
MÁS PELIGROSAS PARA EL PAÍS
DELINCUENCIA ORGANIZADA EXPANDIÓ ACTIVIDADES
AL SECUESTRO, EXTORSIÓN, TRATA Y OTROS DELITOS
Cuando se fundó “La Familia Michoacana”, los jefes de las grandes organizaciones de narcotraficantes la vieron con desprecio, por dedicarse fundamentalmente a la extorsión, actividad no desarrollada en aquellos años por los carteles más poderosos, abocados a la siembra, procesamiento, tráfico, importación ilegal y venta en Estados Unidos de drogas, según información de especialistas en el tema de la delincuencia organizada.
Se recuerda la opinión de Joaquín “El Chapo” Guzmán, cuando estaba en el penal de máxima seguridad del Altiplano y fue ingresado a esa cárcel Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, jefe de “La Familia Michoacana”, ya escindida y con la competencia criminal de los “Caballeros Templarios”.
El personaje fue capturado en febrero de 2015, en la capital de Michoacán, y cuando le preguntaron a “El Chapo” Guzmán sobre Gómez Martínez, comentó que se trataba de un “vulgar extorsionador”. Esa actividad delictiva era despreciada y no permitida por los grandes capos.
Dos décadas antes ni siquiera distribuían drogas en México como la cocaína, que sólo pasaba por el territorio nacional en su viaje hacía la primera potencia económica y militar del mundo. Tampoco comercializaban la heroína, considerada la más potente y dañina, antes de que se produjeran las llamadas drogas sintéticas o de diseño, como el fentanilo.
Ese rechazo ideológico a la extorsión por parte de la delincuencia organizada, desafortunadamente se terminó, y ahora la llevan a cabo todas o casi todas las bandas criminales organizadas, fundadas con respaldo de gobiernos priistas. Y no podía ser de otros partidos porque el tricolor tenía en sus manos todas las entidades federativas y el entonces Distrito Federal.
Lo mismo extorsionan, secuestran, cobran derecho de piso, venden drogas al menudeo, trafican armas y personas y explotan la prostitución, antes reservada a hombres sin escrúpulos, cínicos y sin disposición alguna para el trabajo productivo y honesto. Y todas recurren al homicidio contra sus competidores en el mercado delictivo, lo cual explica la violencia, inseguridad y alta incidencia de los delitos.
En esto terminaron las grandes organizaciones criminales, que inicialmente se dedicaban sólo a la introducción de drogas a Estados Unidos, y cuyas disputas eran sólo por las rutas utilizadas para llevar drogas al vecino país.
Lo que ahora padece la sociedad mexicana es resultado de la formación de los carteles criminales, en cuya fundación los capos contaron con el apoyo de gobernantes estatales y segmentos del federal, como lo reseñó un especialista en el tema, entrevistado por el corresponsal de “El Espectador” en Acapulco. El grave problema no surgió con Rubén Rocha Moya, como quieren hacernos creer la ultraderecha y el poder fáctico mediático opositor.





