
*Decidió mantener el paro, a pesar del rechazo social a los daños que ocasiona.
De la redacción
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) decidió mantener su movimiento, para exigir la satisfacción de demandas de las cuales al menos dos no son viables, como la abrogación de la ley del ISSSTE que privatizó las pensiones de todos los servidores públicos federales, y no sólo de la disidencia magisterial que, además, no es sindicato, sino parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Tiene en su poder las secciones del SNTE de Chiapas, donde fue fundada hace 46 años, de Oaxaca, la número 9 de la Ciudad de México y las de Michoacán, Guerrero y Zacatecas; es decir, poco más de 200 mil del millón y medio de maestros del sistema federal, de todo el país. No obstante, se comporta como si representara a todos los empleados del gobierno federal, según análisis de este espacio informativo digital.
La noche del sábado decidieron continuar su paro, que denominan nacional, pero sólo se da en las secciones bajo su control, pero llama la atención que aunque la CNTE sostiene que mantiene los principios que le dieron vida en 1979, para nada incluye entre sus demandas actuales la elevación de la calidad de la educación o la lucha por democratizar al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
No pueden hablar del mejoramiento de la calidad de la educación pública porque sencillamente donde tienen su mayor presencia: Chiapas y Oaxaca, los niveles de aprovechamiento escolar son de los más bajos del país, explicable en parte por las condiciones de pobreza de las familias del alumnado, pero también por los días de clases perdidos por paros (éste y otros cada año). Y ocurre lo mismo en Guerrero, Michoacán y Zacatecas, donde la matrícula es inferior,pero igual suma millones.
Con su decisión de mantener el paro, que ganó la votación, pero tuvo muchos en contra, la pobre calidad de la educación del alumnado bajará todavía más, lo cual no le preocupa a esa disidencia del liderazgo oficial del magisterio federal (SNTE).
Cuando la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación fue fundada, uno de sus objetivos centrales de lucha fue democratizar al Sindicato, allá en los tiempos de mayor auge del “charrismo sindical” respaldado por el PRI, pero en sus cerca de cinco décadas de existencia los disidentes magisteriales se han olvidado de dicha meta y para nada la mencionan en sus movilizaciones, cono tampoco hablan, insistimos, de la necesidad de elevar la calidad educativa.
Menos reparan en sus métodos de lucha delictivos, como bloqueos de avenidas y calles con sus plantones que impiden a las personas el ejercicio del derecho constitucional de libre tránsito, o los daños económicos al comercio y a los trabajadores de las zonas urbanas que aíslan con los cierres, en una irresponsabilidad que incluye también las provocaciones a las autoridades, buscando la represión para victimizarse
Abusan también en la violación a las leyes laborales al efectuar paros sin sustento legal; es decir, “paros locos”, que en cualquier relación laboral son objeto de rescisión de contrato si superan las tres faltas en un período de 30 días, con la agravante de que en las normas aplicables establecen el no pago de salarios a los faltistas.
A los de la SNTE no les descuentan los días que no laboran, cuando hasta las huelgas estalladas con todas las de la ley y ganadas, al final los salarios caídos se pagan con sólo un porcentaje de sus montos. La CNTE viola las leyes laborales, sin riesgo de sufrir descuentos salariales; es decir, llega al absurdo de ser paristas remunerados, ello explica la gran pérdida de apoyo social, y más cuando ya no lucha contra el “charrismo sindical”, gobiernos represivos o antidemocráticos.





