*Por ignorancia, mala fe o búsqueda de ganancias electorales se olvidan esos orígenes.
De la corresponsalía
(Primera parte)
Acapulco, Gro.- Los cargos criminales en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha, y su solicitud de extradición, junto con la de nueve conocidos personajes sinaloenses (dos se entregaron ya) generaron una campaña de desprestigio contra el partido gobernante en México, y la intensidad de la misma busca arraigar la idea de que el narcotráfico en ese estado nació con citado mandatario estatal.
“Eso es falso. Las actividades organizadas de la producción, tráfico, venta en sus diferentes fases, exportación ilegal a Estados Unidos y el ‘lavado de dinero’ en Sinaloa datan por lo menos de hace 60 años, desde la década de los sesenta del siglo pasado”, sostuvo Luís Salmerón Segovia, académico y estudioso del fenómeno.
“Ya en la década de los cuarenta del siglo XX las autoridades estadounidenses alentaron en México el cultivo de amapola y su procesamiento para obtener heroína, necesaria para atender una serie de problemas de sus soldados y veteranos de la Segunda Guerra Mundial”, abundó.
Y agregó: “También la invasión, guerra y derrota vergonzosa del mismo ejército en Vietnam contribuyeron a la expansión del consumo tolerado y hasta inducido de sustancias tóxicas”.
Estos son antecedentes útiles para entender el fenómeno del narcotráfico en México, como lo conocemos ahora y “cuyo origen estuvo en Sinaloa, por lo menos, durante el sexenio del gobernador priista Leopoldo Sánchez Celis (1963-1968), no de Rocha Moya, quien también fue priista casi toda su vida política, y puede o no ser culpable, pero no es el origen del fenómeno, ni apoyó la fundación de Cartel de Sinaloa”, detalló el entrevistado.
“Hasta ahora no ha existido en México un capo de capos de la jerarquía de Miguel Ángel Félix Gallardo, quien se encargaba inicialmente de la seguridad personal y de la familia de Sánchez Celis. Había sido mando policiaco, y la cercanía con el mandatario sinaloense era tanta, y no de subordinado, que fue padrino de bodas de Rodolfo Sánchez Duarte, asesinado años más tarde, e hijo del gobernante priista.
Desde esa relación Miguel Ángel Félix Gallardo fundó un poderoso ‘Cartel’, que no se conoció como ‘Cartel de Sinaloa’. Por problemas derivados de presiones del gobierno norteamericano, el capo, junto con Ernesto Fonseca Fuentes y Rafael Caro Quintero se mudaron a Guadalajara, también con respaldo del gobernador priista de allí, aunque aquí debemos recordar que en aquel entonces todos los gobernadores eran priístas en todo el país.
Allí sí, ya se le denominó ‘Cartel de Guadalajara’. Antes de ser desarticulada la organización de narcotraficantes fueron protegidos por gobernadores del PRI, como Enrique Álvarez del Castillo, Francisco Rodríguez Gómez, Guillermo Cosío Vidaurri, incluso una de las sobrinas de éste último fue novia Caro Quintero. Y el capo le regalaba al mandatario vehículos ‘Grand Marquís’, entonces los de más alta gama en México”, recordó el investigador.
“El ‘Jefe de Jefes’ era tan poderoso y disponía de tal respaldo de mandatarios estatales del PRI, que tenía como colaboradores a Amado Carrillo Fuentes, ‘El Señor de los Cielos’; a sus sobrinos, los Arellano Félix; a Ismael ‘El Mayo’ Zambada y a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien a su vez tenía como subordinados a los Beltrán Leyva”, rememoró Salmerón Segovia.
Como se puede apreciar, concluyó el entrevistado, el “Cartel de Sinaloa” no inició con Rubén Rocha Maya, como quieren hacer creer la ultraderecha y derecha enemigas de Morena. Y antes de este mandatario los capos de las drogas contaron con el respaldo de todos los gobernadores del PRI que siguieron a Sánchez Celis, y de todas las entidades federativas donde operaba el “Cartel de Guadalajara” y sus derivaciones, lo cual por ignorancia, por mala fe o por la búsqueda de ganancias políticas no difunden ni el poder fáctico mediático ni la ultraderecha.






