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Fortalezas y debilidades de las mañaneras del pueblo – Maximiliano Castillo

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Foto: Presidencia, 2025.

UTILIDAD SOCIAL Y FORTALEZA DE LAS MAÑANERAS

DEL PUEBLO Y EL MAL USO DE SEUDOPERIODISTAS

MAXIMILIANO CASTILLO R.

(Segunda y última parte)

Después de poco más de siete años de existir, “Las mañaneras del pueblo” fortalecen su condición de sitio institucional de alto contenido democrático y útil para el gran público, que desde el anterior sexenio tiene la oportunidad de informarse todos los días temprano de cuanto hace o hará el gobierno en su beneficio, y para evitar ser víctima de engaño y desinformación del poder fáctico mediático, cada vez más irritado por la pérdida del acceso a abundantes fondos públicos.

El carácter democrático de “Las mañaneras del pueblo” puede verificarse de lunes a viernes, en Palacio Nacional, a donde acuden decenas de periodistas o sedicentes periodistas de medios modestos, desconocidos, que jamás en la historia tuvieron oportunidad de plantearles preguntas a los titulares del Poder Ejecutivo Federal. A nadie de los asistentes se le discrimina en el uso del micrófono.

Se presentan igualmente reporteros consolidados de medios tradicionales. Antes poseedores absolutos de la verdad en las noticias y el análisis, quienes ahora deben enfrentar la exposición de los hechos tal como son no como los acomodaban, sin ser rebatidos, ni sacados de sus errores sobre la intocabilidad de lo que difundían.

Por el lado opuesto, por su propia naturaleza plural, “Las Mañaneras” quedaron en riesgo de ser o pretender ser aprovechadas por todo tipo de vivales, conveniencieros, nuevos mercenarios, oportunistas aduladores, de escaso nivel profesional, a quienes las conferencias presidenciales dotaron de un enorme poder de chantajear autoridades y políticos estatales y municipales.

También pusieron a seudoperiodistas en condiciones de vender servicios de aplaudidores a esos mismos personajes de alcance estatal, con la ventaja que les da poder hacer preguntas y elogiar el trabajo de gobernadoras, gobernadores y alcaldes de municipios ricos de sus estados. Han llegado a darle saludos de sus gobernantes a la presidenta Sheinbaum, como si éstos necesitaran de un periodista de un medio desconocido para enviarle saludos.

El periodismo tiene utilidad cuando sus denuncias ayudan a resolver problemas sociales o corregir injusticias, pero es criticable cuando cobra por gestiones a intereses políticos y económicos o, cuando en lugar de preguntar sobre lo que la opinión nacional desea saber, quiere ponerse a debatir con la mandataria o aprovechar “las mañaneras” para leer ponencias o textos publicados en sus medios.

A pesar de estos inconvenientes que llevan siete años, el balance de “las mañaneras” es abrumadoramente positivo, porque permite hacer efectivo el derecho constitucional de los mexicanos a estar bien informados, porque a eso equivale cuando el gobierno informa de lo que hace o va a hacer o desmiente versiones dolosas y colectivas del poder fáctico mediático y específicamente del “sicariato mediático”.  

Tal vez algunos de estos inconvenientes podrían atenuarse si algunos reporteros(as) dejan de comportarse como si se tratara de una conferencia exclusiva para ellos, y dejan de acaparar el micrófono a costa de sus compañeros.

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