*Uno de los mejores seleccionados se lesionó: Maciel Ruíz.
De la redacción
La selección mexicana de fútbol tenía un difícil panorama de cara al Mundial 2026, por la serie de deficiencias mostradas, tanto en su juego de conjunto como en la generación de oportunidades de goles, lo cual se traducía en una preocupante falta de contundencia frente al marco rival.
Pero la situación se complicó más con la extensa relación de seleccionados que sufrieron lesiones, de los cuales sólo Alexis Vega, del Toluca, reapareció ya en un partido oficial de la LigaMX en la fecha 11, pero sin pesar en el terreno de juego, por no recuperar su antigua condición futbolística.
Empero como si se tratara de que los “Diablos Rojos” dejen de aportar al representativo nacional del balompié, ahora el lesionado es Maciel Ruiz, y su caso es más delicado, y está prácticamente descartado para la competencia mundialista y para el torneo doméstico, dado el tiempo insuficiente para su plena recuperación general.
México será anfitrión de la competencia mundialista por tercera ocasión, primer país que consigue la hazaña, y de ellas, en 1970 la selección también sufrió una baja, más sensible que cualquiera de las actuales: la del mediocampista de las Chivas, Alberto Onofre, fracturado en un entrenamiento.
Fue tan grave el problema, que el fino jugador, un auténtico fuera de serie, no sólo se perdió el Mundial de casa, sino que ya no volvió a recuperar su nivel de juego, por lo que perdió el representativo nacional y el propio futbol mexicano.
Otros buenos jugadores que salieron de la selección pocas semanas o meses antes de mundiales fueron Jesús “tecatito” corona, del de Qatar 2022; Luis Montes, Brasil 2014; Claudio Suárez, Corea-Japón 2002; Javier “Abuelo”, Cruz, Estados Unidos 1994.
Ahora están lesionados y en algunos casos, recuperándose de cirugías, Edson Álvarez, Rodrigo Huesca, Gilberto Mora, Jesús Orozco, Santiago Giménez César “Chino” Huerta, Luis Chávez. Pueden recuperarse y volver a la selección, pero difícilmente recuperarán su nivel de juego, dominio y visión de campo, adaptación a sus compañeros y el toque de balón, del que muchos no estaban de por sí sobrados.






