*Confusa explicación del fiscal estatal sobre la presencia y participación de los estadounidenses en convoy policíaco.
De la redacción
El gobierno de la República investigará a fondo la presunta participación de dos agentes estadounidenses en un operativo en el cual se descubrió y destruyó, en la sierra de Chihuahua, un megalaboratorio clandestino de 850 metros cuadrados, donde se producían drogas sintéticas. Identificados primero como instructores, ambos estaban asignados a la embajada del vecino país en México, y murieron en un accidente de tránsito posterior al operativo.
La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que también pedirá información a la embajada de Estados Unidos, porque está prohibida la participación de agentes extranjeros en operativos de las fuerzas de seguridad mexicanas, federales, estatales o municipales, y así lo establece la legislación.
Además, los acuerdos de colaboración y coordinación entre agencias sólo pueden firmarlos las autoridades federales, no las estatales, ni las municipales, como tampoco las fiscalías estatales. Si los fallecidos agentes de Estados Unidos tomaron parte en las acciones de seguridad -en las cuales, además del megalaboratorio también se encontró otro de apenas 40 metros cuadrado-, habrían incurrido en un delito grave.
El fiscal general de Justicia de Chihuahua, César Gustavo Jauregui Moreno, en una confusa declaración informó que los agentes estadounidenses murieron junto con el director de investigación de la Fiscalía de esa entidad norteña y otro agente ministerial, al caer a un barranco la camioneta en que se transportaban, la cual estalló al dar tumbos en su trayectoria al fondo de la barranca.
Jauregui Moreno insistió en que los agentes de Estados Unidos capacitaban a policías en el manejo de drones, y lo hacían mediante acuerdo (justamente lo que no pueden hacer las autoridades locales), pero no intervinieron presencialmente en los operativos. También comentó que iban en el convoy porque, de regreso, el operativo pasó por un lugar llamado Polanco, donde estaban los agentes porque ahí brindaban el curso de capacitación, y les ofrecieron un “aventón” hacía el Aeropuerto de Chihuahua.
La muerte de los agentes opacó la información sobre los laboratorios clandestinos donde se elaboraban drogas de diseño, por las implicaciones de la presencia de esos extranjeros en el convoy policíaco, pero resulta difícil creer que no participaron en el operativo; sobre todo, porque la FGJCH informó que mediante la utilización de drones se detectaron los laboratorios.
El acuerdo para la capacitación de policías por parte de los agentes estadounidenses se convertirá en un grave problema para las autoridades de Chihuahua, porque no tienen facultades para firmar estos convenios con gobiernos extranjeros. Prohibición expresa en la Constitución del país.





