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Desierto de grandes políticos el sistema de partidos del Edoméx

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Foto: Archivo

*En Morena, de talla estatal sólo Horacio Duarte; Higinio, con mala imagen.

De la redacción

(Primera parte)

El Estado de México tuvo en el pasado grandes figuras políticas en sus entonces tres principales partidos: el gobernante PRI; el izquierdista PCM (derivado en PSUM, PMS, PRD) y el derechista PAN. Por distintas razones, sus grandes cuadros desaparecieron y no se formaron nuevos, según una revisión de “El Espectador” al tema.

En estos momentos el tricolor no tiene una sola figura como en su tiempo lo fueron, independientemente de lo que se decía de su corrupción, Juan Fernández Albarán, Gustavo Baz Prada, Carlos Hank González, Jorge Jiménez Cantú, Ignacio Pichardo Pagaza, Juan Monroy Pérez, Yolanda Sentíes Echeverría y Carlos y Francisco  Rojas Gutiérrez.

Después surgieron Humberto Lira Mora, Emilio Chuayffet Chemor, Héctor Ximénez González, César Camacho Quiroz, Humberto Benítez Treviño, Arturo Montiel Rojas e Isidro Pastor. Y por ahí anduvo Leonardo Rodríguez Alcaine. Aparecieron otros que se convirtieron en gobernadores (malos) sin ser grandes figuras, como Enrique Peña Nieto, Eruviel Ávila Villegas y Alfredo del Mazo Maza.

Pero en estos momentos, ya como opositor, el priismo no tiene figuras equivalentes, y difícilmente las construirá porque no tiene dónde formarlas en la federación, ni en el gobierno estatal, ni en el Legislativo, además de haber perdido cuadros importantes, por deserción e incorporación a otras organizaciones políticas.

En el caso del PAN, ya no cuenta con referentes como lo fueron en su momento Abel y Astolfo Vicencio Tovar, a quienes se les podía cuestionar sus posiciones ideológicas, pero no su honestidad y convicciones democráticas. Ni siquiera tienen los panistas un político como lo fueron hace años José Luis Durán Reveles o Rubén Mendoza Ayala. Eso sí, sus líderes se enriquecieron.

Ahora su carta más conocida es el senador Enrique Vargas del Villar, quien se “agandalló” al PRI con la candidatura a senador en su alianza, y junto con su esposa Romina Contreras tienen convertido a Huixquilucan en una empresa política familiar.

Pero está muy lejos de ser figura estatal, como se demostró con la escasa votación que alcanzó como aspirante al escaño que ocupa. A pesar de los votos del PRI, que fueron el doble que los panistas, y del PRD, quedó muy lejos de Morena.  

El partido en el poder tampoco está sobrado de figuras. Sólo tiene a Horacio Duarte Olivares, afectado por los muy discretos resultados que ofrece el gobierno, mientras el senador Higinio Martínez Miranda está desprestigiado fuera de la estructura caciquil que construyó al interior de Morena. No tiene un equivalente a Alejandro Encinas o Edmundo Jardón.

En su propio partido lo acusan al senador de haberse hecho multimillonario a partir de sus vínculos con los gobiernos priistas, cuya corrupción ignoró, a pesar de que su grupo dominó el Poder Legislativo y controló al Órgano Superior de Fiscalización.

A esos beneficiosos vínculos se atribuye su oposición a la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), proyecto peñista que se construía en una zona lacustre de Texcoco, por la cual carece de respetabilidad y respaldo popular.

Por su parte, Ricardo Moreno, alcalde de la capital mexiquense, tiene la limitación de que no será reelecto por razones estatutarias, y sin ese escaparate poco figurará; al menos que ocupe otro cargo relevante, mientras Azucena Cisneros tiene la sombra de Higinio y quedó desgastada al conocerse sus reuniones con jefes de grupos delincuenciales… (Continuará)

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