
*Ni siquiera se transmitirán todos los partidos por televisión abierta.
De la redacción
México organizó solo los mundiales de 1970 y 1986. Ahora en el 2026 lo hará con Estados Unidos y Canadá. Esta condición, pero fundamentalmente otros factores explican el escaso entusiasmo de los mexicanos por la competencia mundialista.
El “Mundial de Futbol 2026” se desarrollará con la información de la presencia del virus del Ebola en Uganda y la República Democrática del Congo, donde hasta el cierre de esta edición de “El Espectador” los fallecidos por esta causa superaban los 250, lo cual preocupa en nuestro país por la gran movilidad de personas que propiciará la justa deportiva.
El país africano está a 13 mil 679 kilómetros de México, pero los medios de transporte actuales borran las distancias y tiempo de recorridos, por lo que se quiera reconocer o no, ese virus como posible riesgo estará en el mundial.
México formó una selección con los mejores futbolistas mexicanos disponibles, tanto en ligas extranjeras, como en equipos de la Liga MX, aunque la presencia de extranjeros en éstos últimos no ha permitido formar buenos futbolistas nacionales, por lo que el representativo no tiene grandes figuras ni abriga esperanzas de un papel destacado.
Los boletos excesivamente caros cancelaron las posibilidades del aficionado, aun de clase media, de poder asistir a los estadios a presenciar los partidos, con la desventaja adicional de que la mayoría de los partidos no será transmitida en la televisión abierta, sino de paga.
A todo esto se agrega el chantaje que está haciendo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que presenta demandas imposibles de satisfacer y amenaza con impedir los juegos del mundial.
La CNTE anuncia que bloqueara los accesos a los estadios y hasta los aeropuertos, en un despropósito, más condenable por cuanto se trata de quienes educan a la niñez, adolescencia y juventud.
No les importa dejar sin clases y sin poder adquirir conocimientos a más de un millón de alumnos de los estados donde tiene el dominio de las secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), del que forma parte, pero es un grupo disidente de la directiva gremial.
Mención aparte merecen las condiciones meteorológicas esperadas para esta temporada de lluvias, que en la semana anterior causaron estragos en las vialidades de la capital mexicana, y eso que las precipitaciones apenas comenzaron.
La conjugación de estos factores impide que el Mundial entusiasme a un alto porcentaje de los aficionados, como ocurrió en los mundiales de 1970 y 1986, cuando todo fue distinto y favorable a “la fiesta mundialista”.




