*El resultado es por una mínima diferencia.
De la redacción
Cuando se había computado el 94 por ciento de los votos emitidos ayer en la elección presidencial de Perú, ocurrió un sorpresivo vuelco ligeramente en favor del izquierdista candidato Roberto Sánchez. La diferencia a su favor es de apenas 4 mil 200 votos, pero anoche tenía una desventaja enorme, que parecía irremontable, pues la candidata ultraderechista Keiko Fujimori, hija del autócrata expresidente Alberto Fujimori, anoche llevaba 7 millones 886 mil votos, por 7 millones 038 mil de su adversario.
La candidata ganó ampliamente Lima, la capital peruana, por lo que inicialmente apareció con una gran ventaja. Las cosas cambiaron cuando se sumaron los votos de las zonas rurales, donde la izquierda tiene amplio respaldo. Y el porcentaje que falta por computar corresponde, precisamente, a las casillas instaladas en poblaciones campesinas.
Por ello se considera que la ventaja de Roberto Sánchez crecerá y afianzará su delantera sobre la ultraderechista, aunque la última palabra la dará otro factor, según los analistas peruanos: los votos del exterior, donde radican cerca de un millón de peruanos, quienes generalmente en su mayoría sufragan en favor de la derecha.
La de ayer fue la segunda vuelta, pues en la primera nadie logró la mayoría absoluta. Entonces la sorpresa la dio Roberto Sánchez, a quien inicialmente no se le concedían posibilidades de obtener una buena votación, y al final logró colocarse en segundo lugar y ahora seguramente ganará la mayoría de la votación interna, y quedará a la espera de los votos de peruanos que viven en el extranjero.
Perú ha vivido en los últimos diez años una gran inestabilidad, con presidentes que duraron en cargo menos de dos años y la mayoría fue desconocido por el Poder Legislativo. El anterior que fue electo, Pedro Castillo está preso y se queja de que los delitos fueron inventados.






