*La población de las zonas afectadas solicitaba apoyo para buscar parientes.
De la redacción
En forma inexplicable, el nuevo gobierno colombiano de Abelardo De La Espriella dificultó el ingreso de cuerpos de rescate a su territorio, para participar voluntariamente en tareas de búsqueda y rescate de víctimas del sismo de 7.4 grados que afectó a una parte de ese país.
Al tercer día del fenómeno sísmico, las nuevas autoridades de Colombia no habían autorizado el arribo de cuerpos especializados y experimentados en este tipo de tareas, como el caso de los conocidos “topos mexicanos”. Estos rescatistas tuvieron un eficaz desempeño en el sismo que padeció Venezuela, y estaban dispuestos a viajar a Colombia para hacer lo mismo, pero no lo hicieron por falta de autorización del gobierno de esta nación.
El terremoto causó daños materiales cuantiosos en las regiones de Cali, Pereira, Quibdó y Manizales. Al cierre de esta edición las víctimas fatales se aproximaban al número de 300, mientras los heridos superaban los tres mil, y no había información precisa sobre los desaparecidos.
Se estima que los inmuebles desplomados o en condiciones de inhabitabilidad fueron más que los dañados en Venezuela, y existía el temor de que en las tareas de retiro de escombros pudieran encontrar más personas fallecidas.
De La Espriella apenas asumió el cargo, por ello la estructura gubernamental destinada a apoyar a la población en caso de desastres naturales no está en condiciones de enfrentar con éxito sin apoyo internacional sus tareas.
El gobierno colombiano insistía en que sus propios recursos humanos rescatarían a las personas que seguían bajo los escombros, pero recibió críticas porque la experiencia enseña que, en situaciones de extrema gravedad como la generada por el sismo, la oportuna atención a las víctimas es decisiva para salvar vidas.
Nadie se explica la decisión tomada por el ultraderechista gobernante, más preocupado por adquirir peso en el panorama internacional, aunque sea con despropósitos, como el de reconocer jurisdicción de Israel sobre las Alturas del Golán, que pertenecen a Siria.
Es deseable que de verdad las víctimas no sigan aumentando, pues los edificios desplomados fueron muchos y en no pocos casos no quedó en pie una sola varilla, además muchos otros sufrieron severos daños estructurales dejándolos inhabitables.






