*El animal es alimentado por personal, pero el problema es que el lugar es una clínica.
De la redacción
En un caso sin precedente conocido, en la clínica Tlaxomulco del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), delegación Poniente, vive permanentemente un perro, que infunde temor a las y los derechohabientes que acuden a recibir atención médica.
Genera más miedo a las mujeres, porque acostumbra descansar y dormir en los sanitarios para damas, en los horarios de consulta. Optan por no utilizar esa área, porque el can, de color amarillo se la pasa acostado en la puerta o en el interior de los baños.
De acuerdo con empleados del Seguro, el animal es alimentado por personal médico, y prácticamente lo adoptaron, pero el problema es que se trata de instalaciones de atención a la salud que deben estar libres de la presencia de animales.
Al parecer la dirección del nosocomio no se ha percatado de lo que ocurre en la clínica, porque de otra manera ya hubieran ordenado la salida del perro, al que de acuerdo con una servidora pública de la institución, vive muy contento en el interior del lugar.
“Si lo quieren mucho, lo deberían adoptar y llevárselo a su casa, porque no es correcto que lo tengan libremente en la clínica”, abundó un empleado, quien refirió que los más descontentos con la situación son quienes se encargan de mantener limpia a la clínica.
El animal luce sano y gordo, muy difrente a lo escuálido que estaba cuando recién se instaló en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social. Otros trabajadores dijeron que el perro llega salir a la calle, pero por pocos minutos y luego retorna.
“Nunca se irá, porque tiene alimento y mucho espacio para él sólo”, explicó otra servidora pública en el sondeo que sobre el tema realizaron “El Espectador” y “La Noticiería”. Y nadie se preocupa por esta presencia animal en un lugar que debe ser ciento por ciento libre de cualquier especie de los ahora denominados elegantemente “seres sintientes”.
Hasta donde logró saberse, a los policías que cubren la puerta de las instalaciones nadie le ha ordenado que impidan el reingreso del perro cuando sale a desaburrirse, a quien conocen por su color: “amarillo”. Y es privilegiado: lo alimentan muy bien.
Mientras tanto las y los derechohabientes seguirán deseando que “El Amarillo” no se encuentre en los sanitarios cuando acuden a ese lugar, porque les infunde temor, aunque los empleados aseveran que “no es agresivo y nunca ha mordido a nadie”.






