*Autoridades permitieron que particulares construyeran parte de las banquetas.
De la redacción
La capital del Estado de México se fundó y creció sin planeación, e inicialmente sólo tenía una entrada y salida, que la cruza de oriente a poniente; es decir, lo que ahora es la Avenida Hidalgo, explicó el arquitecto Jesús Castañeda Arratia.
Urbanista y expresidente del Colegio de Arquitectos del Estado de México (CAEM) e investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), es de los pocos estudiosos del fenómeno del crecimiento de las zonas urbanas de Toluca.
En entrevista, el especialista destacó que la ausencia de planeación en la fundación de Toluca sigue en la actualidad, y eso no permite impulsar a la ciudad como un importante destino turístico.
Durante el sexenio de Alfredo del Mazo González esa ausencia o mala planeación se quiso evitar en otras ciudades, con la prohibición de construir colonias fuera de los límites fijados al crecimiento.
Para el mismo objetivo estratégico se crearon polos de desarrollo regional, a cuyas cabeceras debía dotársele de todos los servicios para la gente que llegaría a vivir, atraída por las ofertas de empleos.
Esta política visionaria se abandonó al término de su sexenio, que concluyó Alfredo Baranda García. A Mario Ramón Beteta no le dieron tiempo de continuar con la planeación de la expansión de las ciudades, porque fue defenestrado por Carlos Salinas de Gortari.
Su relevó en la gubernatura, Ignacio Pichardo Pagaza operó en sentido contrario en el tema del crecimiento urbano. En Toluca modificó leyes para abrogar la prohibición que existía para construir después de determinada cota.
Eso propició la aparición de colonias en las partes altas, lo que continúa, con el consiguiente aumento de las construcciones donde no es recomendable, inclusive en áreas que están legalmente declaradas como “Protegidas”.
Castañeda Arratia señaló que la ausencia de planeación del desarrollo de la ciudad capital mexiquense y la permisibilidad de las autoridades es muy clara en el caso de la Avenida Ledo de Tejada, desde las vías del tren hasta Rayón.
En ese tramo se permitió que los particulares construyeran en los espacios destinados a las banquetas, por lo que éstas llegan a tener 30 centímetros de ancho, con efectos negativos en la actividad comercial, pues en esas condiciones no atraen clientes y quiebran.
En promedio quiebran en poco tiempo 40 negocios, y esto se repite con los nuevos inversionistas que desconocen el factor que explica el fracaso de los establecimientos comerciales en ese tramo de la céntrica arteria capitalina (pasa frente al Palacio de Gobierno).
“El mayor problema consiste en que ahora sería problemático derribar las construcciones que están sobre lo que deberían ser banquetas, y tampoco es fácil extender las banquetas sobre los carriles de la circulación, en una zona de por sí afectada por el tránsito vehicular conflictivo”, concluyó el especialista en el tema.






