*No hay político más odiado por el segmento corrupto de la sociedad que AMLO.
De la redacción
Los porfiristas, la oligarquía rural y urbana y los medios informativos, casi todos del sistema dictatorial, odiaron al presidente Francisco I. Madero, por haberles quitado sus privilegios. Por esos motivos y por considerarlo traidor a su clase, se ensañaron contra él, quien no quiso o no pudo organizar con oportunidad su apoyo popular y por confiar en militares del viejo régimen desplazado por la vía de las armas, fue derrocado.
La entonces llamada “prensa”, toda impresa, después de eso se adaptó a los nuevos poderosos, y por más de un siglo les sirvió, difundiendo sus logros reales o inventados y ocultando las grandes fallas, especialmente la corrupción, de la que se beneficiaron los dueños de esos medios.
Siempre actuaron como subordinados al poder público, con honrosas y reprimidas excepciones. Fingían hacer críticas, pero para legitimar el respaldo y tener bases para su tarea de “satanización” de los opositores radicales.
Les cambió la suerte con el arribo del PAN y Vicente Fox Quesada a la presidencia de la República. De subordinados pagados se convirtieron en el verdadero poder, sometiendo a los presidentes, convirtiendo a la administración pública y a los ingresos gubernamentales en un botín a saquear.
Así la llevaron hasta el 30 de noviembre del 2018, porque al día siguiente el presidente Andrés Manuel López Obrador les tumbó los negocios ilegítimos o francamente ilegales, para, de paso, exhibirlos como deficientes, ineficaces y malos empresarios, incapaces de progresar sin el saqueo de fondos públicos impunemente.
Y reapareció el odio al gobernante, mostrado más de un siglo antes, en la época del presidente Madero. Desde hace siete años el ahora exmandatario ha sido el político más odiado por la ultraderecha empresarial, la ultraderecha partidista y casi todos los grandes medios informativos y, en forma destacada, por su sicarato mediático.
Más de un año después de dejar el cargo, lo calumnian, lo difaman, le inventan cosas, porque fue y sigue siendo su pesadilla, según analistas de “El Espectador” y “La Noticiería”. En esta fobia confunden sus deseos con la realidad.
El político tabasqueño, a diferencia del presidente Madero, logró organizar un partido, que disfruta de respaldo diez veces mayor al que representa la militancia morenista. AMLO reapareció a principios del mes, para anunciar la próxima puesta a la venta de su último libro, cuyo tema es la grandeza de nuestra cultura desde antes de la llegada de los españoles.
Lo odian y lo temen por el apoyo popular que tiene, producto del agradecimiento de los mexicanos; sobre todo, de los más pobres, por todo lo que su gobierno les dio directamente a los grupos más desfavorecidos por el desarrollo económico acumulado durante el período neoliberal.
Y no tienen nada que agradecerle a Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa, ni a Enrique Peña Nieto.






