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Enviciar, engañar o reclutar por la fuerza, métodos del crimen organizado frente a la juventud

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*Muchas bajas de la delincuencia organizada en un año, entre muertos y presos.

De la redacción

Los grupos criminales de la delincuencia organizada sufrieron más de 60 mil bajas en sus filas delictivas en el primer año del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La cifra incluye malhechores ejecutados por sus enemigos y, en menor medida, en enfrentamiento con los cuerpos de seguridad, y los capturados en el mismo período en diferentes entidades federativas, de acuerdo con un análisis de “El Espectador”.

Esa es la explicación a la diversidad de métodos ahora utilizados para reclutar jóvenes y suplir a quienes fueron asesinados o cayeron presos, y faltan en sus filas para la lucha por las denominadas “plazas”; es decir, el mercado de los delitos, explicó Gerardo Sierra Núñez, estudioso del fenómeno en cuestión.

Desglosado el número de bajas de los integrantes del crimen organizado recluidos en prisión entre el primero de octubre del 2024 y el 30 de septiembre del presente año. Estos sumaron 34 mil 690, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En el mismo período, “los presuntos criminales asesinados superaron los 25 mil 520, por lo que las bajas totales por ambas causas rebasan los 60 mil 200, y representan un problema para los mandos y beneficiarios de sus organizaciones delictivas”, explicó el interesado.

Sierra Núñez detalló que hace años a la delincuencia organizada se le facilitaba reclutar jóvenes porque en este segmento poblacional de escasa escolaridad se tenía por cierta la idea de que convertirse en narcotraficantes era la vía más rápida de acumular fortuna y vivir con lujos.

Esa infundada creencia “la arraigó una subcultura del narcotráfico y los narcotraficantes; sobre todo, por las series televisivas de esa actividad y sus líderes; y por los corridos, últimamente prohibidos”, abundó el especialista en el tema.

La realidad siempre fue totalmente distinta. Los muchachos pobres y ambiciosos, sin posibilidades de estudiar o laborar con buenos ingresos tuvieron y siguen teniendo un desastroso destino en el crimen: la cárcel o la muerte, en muy poco tiempo y en condiciones de pobreza peor que como empezaron y con una fuerte adicción a las drogas, ilustró.

Pero la falsa idea del enriquecimiento rápido y fácil se desmoronó por la cruda realidad, por lo cual ahora a los mandos de la delincuencia organizada les resulta más difícil convencer con el espejismo citado a los jóvenes y por eso recurren a la inducción a las drogas, para enrolarlos.

En la misma estrategia está el engaño con empleos de altos salarios y el reclutamiento con violencia, inclusive una mezcla de estas modalidades, “pero en el fondo están las bajas de las filas criminales, la necesidad de compensarlas y la destrucción del mito de la riqueza rápida, que ya no encandila a tantos muchachos, como antes”, concluyó Sierra Núñez.

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