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Megacable, prueba del fracaso de reforma a telecomunicaciones impulsada por Peña Nieto

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*No se dio la competencia y se permitió el encarecimiento de la TV por cable.

Gabriel L. Villalta

Cuando en 2013 el presidente Enrique Peña promovió las llamadas reformas estructurales, se incluyeron en el paquete de iniciativas aprobadas y entraron en vigor en el 2014 los cambios profundos a las telecomunicaciones.

Los personeros de ese último de los regímenes neoliberales que se impusieron y gobernaron durante seis sexenios (36 años) al país, sostuvieron que en este caso específico se buscaba promover la competencia, para mejorar la calidad de los servicios en la materia y reducir las tarifas de los mismos, en favor de la población.

Doce años después los resultados son todo lo contrario: la competencia real no existe y la calidad de los servicios de la señal para la televisión por cable son cada vez más caros y deficientes, pruebas de que el gobierno federal de entonces no le importaba concretar las metas que anunció para justificar la reforma constitucional.

Especialistas en esta actividad sostienen que en realidad esos cambios constitucionales estuvieron dirigidos a perjudicar al magnate Carlos Slim, a quien Peña Nieto no quería, y le atribuía haber apoyado a Andrés Manuel López Obrador, su adversario por la contienda por la presidencia de la República en el 2012.

Al hombre más rico de México y de la fortuna número 17 del mundo sí se le aplicó la reforma de las telecomunicaciones, porque lo ubicaron como “actor económico preponderante” en las telecomunicaciones y le prohibieron incursionar en la televisión abierta y por cable, además de prestar este último servicio de señal.

Por su cuenta el multimillonario, ya descartado de entrarle a la competencia que abrió la reforma mencionada, redujo los cobros de su servicio de telefonía fija, al grado de que 11 años después de esa reforma estructura, les cobra menos a sus clientes que años anteriores.

La reforma no propició la competencia, ni la pluralidad en el caso de las cadenas de televisión por cable, y ahora, por ejemplo, conductores de noticieros, reporteras y reporteros de una televisora participan en los espacios noticiosos de otras. Son los mismos,, no tienen competencia.

En el tema de los servicios de señal de televisión por cable el mejor ejemplo del fracaso de esa reforma lo representa Megacable, que encareció sus tarifas y redujo la calidad de sus servicios, pues para abaratar sus operaciones y ganar más abandonó la entrega de señal por cable directamente a los televisores, y optó por sólo llevarla a un modem, de donde se distribuyen a esos aparatos, con los resultados que con frecuencia falla la imagen.

En cambio, encareció sus servicios. En los últimos 4 años en un tipo de servicios pasó de 979 pesos a mil 515 al mes, una alza de 588 pesos en términos absolutos, y de 55 por ciento en términos relativos en el período, cuando la inflación acumulada no llegó al 16 por ciento, y no hay competencia, porque su más cercano competidor, la empresa de Ricardo Salinas Pliego está peor. Las opciones son: se paga caro un servicio o no se ve televisión, porque en la Zona Metropolitana del Valle de Toluca no llega la señal abierta.      

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