*El entorno económico mundial sigue lleno de incertidumbre.
De la redacción
México comenzará a aplicar mañana aranceles a las exportaciones provenientes de países con los cuales no se tienen tratados comerciales. Las cuotas o impuestos irán del 5 al 50 por ciento e impactarán fundamentalmente a las naciones asiáticas y, especialmente, a China, que vende mucho y compra poco a nuestro país, por ello en la balanza comercial tenemos un fuerte y creciente déficit con esa potencia económica.
Mañana también entrarán en vigor en México los nuevos salarios mínimos generales y profesionales. En el primer caso, que en 2018, último año del sexenio de Enrique Peña Nieto era de 88 pesos diarios, a partir del primer día de enero de 2026 se elevará 315 pesos, el mayor aumento en la recuperación de poder adquisitivo de que se tenga memoria.
Aun así, la paga mínima legal no recupera la capacidad de compra que tuvo en 1976, cuando registró su mayor poder adquisitivo en la historia. Para que ahora se compre lo que entonces se adquiría con los 28 pesos del salario mínimo de entonces, ahora tendría que ser superior a los 410 pesos diarios. Así de grave fue el deterioro del salario mínimo acumulado en perjuicio de las familias trabajadoras; sobre todo, a partir de los dos últimos años del sexenio de José López Portillo (1980-1982) y durante el período neoliberal de 36 años (1982-2018).
La aplicación de aranceles preocupa a no pocos mexicanos, por el efecto que podría tener en los precios de los productos de manufactura china, de alto consumo en México. Sólo queda esperar que los exportadores de ese país, absorban el porcentaje de los aranceles, lo cual según economistas, es posible, dados sus grandes márgenes de ganancia que tienen.
Por otro lado, la planta productiva mexicana ha sido afectada por la alta productividad de China y sus bajos costos de producción, por lo que la medida arancelaria podría representar una oportunidad para mejorar su eficacia y no seguir perdiendo mercado frente a las naciones asiáticas, con China a la cabeza, todo ello en un escenario marcado por la gran incertidumbre que aún representa la competencia comercial, económica, tecnológica, militar y política entre la nación asiática y los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro principal socio comercial y vecino.






