REFLEXIÓN AUTOCRÍTICA SOBRE
EL DESARROLLO ECONÓMICO
AUTOCOMPLACENCIA EN LAS INSTITUCIONES
CONDUCE A PERDER VISIÓN DE LA REALIDAD
El Estado de México fue uno de los principales motores de la economía nacional a mediados del siglo pasado, condición sostenida por más de tres décadas. Pero fuertes crisis económicas, con devaluaciones, especialmente en el fin de sexenio de José López Portillo e inició del de Miguel de la Madrid, en la transición de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León afectaron el ritmo del desarrollo de las actividades fabriles mexiquenses.
El surgimiento y consolidación de polos de desarrollo en estados como Querétaro, Guanajuato, Coahuila, Aguascalientes y el mantenimiento del proceso industrial de Nuevo León, combinado con la falta de una eficaz promoción de la entidad mexiquense para el destino de nuevas inversiones, ocasionaron su estancamiento.
Este problema se agudizó a partir del sexenio del gobernador Enrique Peña Nieto, y siguió en los de Eruviel Ávila Villegas y Alfredo del Mazo Maza, para no cambiar en los dos primeros años del gobierno morenista de la maestra Delfina Gómez Álvarez, como lo muestran los datos oficiales del INEGI en materia de inversión productiva general, inversión extranjera directa, producto interno bruto (PIB) por habitante y exportaciones.
Los sucesivos gobiernos mexiquenses después del de Arturo Montiel Rojas, quien todavía impulsó el desarrollo económico (la desigualdad que ocasionó ya es otra cosa), se olvidaron del impulso a la economía mexiquense, a pesar de que el aumento importante de la deuda pública estatal se justificó con el argumento de que era para el desarrollo estatal.
No se invirtió en obras de infraestructura para fomentar la economía, con lo que se desaprovecharon las grandes ventajas comparativas representadas por formar parte el Estado y la Ciudad de México de uno de los más grandes mercados de América Latina y disponer de una mano de obra calificada.
Las cosas no cambiarán radicalmente este 2026, porque un análisis elemental de “El Espectador” y “La Noticiería” a la partida presupuestal dedicada al gasto de inversión de esta año no permiten esperar un acelerado ritmo de crecimiento de la economía estatal, a ello se agregará el complicado escenario del débil comportamiento la economía de casi todos los países, comenzando por la de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, y destino del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas.
El gobierno mexiquense ejercerá este año 410 mil 341 millones de pesos, de los cuales apenas el 4.8 por ciento se destinará al impulso al desarrollo económico, vía obras de infraestructura para fomentar la economía y el bienestar. Esa partida del gasto tiene un monto de 19 mil 818 millones de pesos.
Las autoridades mexiquenses destinarán a otros rubros 390 mil 523 millones de pesos, monto frente al cual palidecen los 19 mil 818 de pesos de inversión para fomentar las actividades productivas y el bienestar; sobre todo, porque urge reducir los grandes rezagos sociales, expresados en pobreza, pobreza extrema y marginación.
Para actuar con oportunidad y eficacia en este campo se necesita una rigurosa revisión y reflexión autocrítica, que ha faltado, sobre la realidad. Debe abandonarse la autocomplacencia, que es la vía más corta al autoengaño.





