*El edil se encuentra detenido en el penal del Altiplano, en territorio mexiquense.
De la redacción
El día de hoy vence el plazo constitucional ampliado para que el juez de control de Justicia Penal Federal, con jurisdicción sobre la cárcel de alta seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Mario Elizondo Martínez, resuelva la situación jurídica del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, y de tres de sus colaboradores, quienes están en prisión preventiva oficiosa, acusados de delincuencia organizada, secuestro, secuestro agravado y extorsión en agravio de industriales tequileros y comerciantes de la demarcación jalisciense.
Fuerzas federales y estatales capturaron al presidente municipal Rivera Navarro y a Juan Manuel “N”, director de Seguridad Pública de Tequila; así como a Juan Gabriel “N”, director de Catastro y Predial; e Isaac “N”, director de Obras Públicas, ambos de la misma demarcación, mientras sigue prófugo quien era tesorero del municipio tequilero y se encargaba de recibir el dinero proveniente de las extorsiones.
Existía la posibilidad de que ayer se cubriera este trámite procesal, pero en atención a los abogados de los detenidos, quienes pidieron la duplicidad del término constitucional para dictar auto de libertad o de vinculación a proceso, se contemplaba para hoy. No obstante, especialistas jurídicos coinciden en que de manera invariable el gobernante municipal y sus presuntos cómplices deben ser vinculados a proceso, sin derecho a la libertad bajo fianza, pues los graves cargos presentados por el ministerio público federal parecen sustentados con pruebas sólidas.
Está acreditado que secuestró en 2021 a Guillermo Cordero García, candidato de Morena a alcalde, y a su suplente, Julio Alejandro García Gutiérrez, a quienes torturó para que firmaran su renuncia a la postulación. Y para evitar que su propio suplente se convirtiera en candidato propietario, también fue privado ilegalmente de su libertad, para de esta forma favorecer a un político local respaldado por el “Cartel Jalisco Nueva Generación” (CJNG).
Confiado en el respaldo que le daba esa organización criminal, Diego Rivera Navarro incurrió en graves delitos, como las extorsiones industriales, pero no midió su alcance delictivo y pensó que podía extorsionar impunemente a los dueños de la firma tequilera de prestigio nacional e internacional “José G. Cuervo”, lo cual puso fin a su carrera en el universo de la ilegalidad, porque la empresa hizo llegar su queja hasta la presidencia de la República.
El nombre del alcalde comenzó a conocerse cuando organizó un concierto del grupo “Los alegres del barranco” y alentó que el evento musical se convirtiera en un homenaje público al CJNG y a su jefe, “El Mencho”, de quien pasaron imágenes y lo definieron como benefactor. La carrera criminal de Rivera Navarro y sus cómplices terminó este año el día en que se conmemora la promulgación de la Constitución vigente: el cinco de febrero, y ese mismo día pasó su primera noche en el temible penal del Altiplano.






