*De 2018 a 2026 la paga mínima legal pasó de 88 a 315 pesos diarios.
De la redacción
El salario mínimo general en México (excluidos los municipios de la frontera norte) pasó de 88 pesos diarios en 2018, a 315 este año, en el mayor aumento del poder de compra desde 1982.
De acuerdo con estadísticas de instituciones especializadas en el tema, con este incremento acumulado en ocho años, México se colocó en el tercer lugar como país con el mejor salario mínimo de América Latina y el Caribe.
Sólo es superado por dos países sudamericanos: Chile y Uruguay, éste último, escasamente poblado. Tiene apenas el 20 por ciento del número de habitantes del Estado de México. En el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto la paga mínima legal de 88 pesos diarios ubicaba a México en el último lugar de los países latinoamericanos y del Caribe.
Los trabajadores de Haití, la nación más pobre y de mayor desigualdad económica, tenían un salario mínimo mayor al que recibían los mexicanos de más bajos ingresos, situación que se corrigió.
La presidenta Sheinbaum Pardo destacó que la mejora en los montos de los salarios mínimos generales, muy por encima de la inflación, representa una mejor distribución del ingreso.
Aun con el aumento de 227 pesos en términos absolutos, los salarios mínimos no recuperan el poder de compra que tuvieron a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado.
Los 36 años de gobiernos neoliberales fueron criminales en política salarial, puesto que los incrementos a la paga de los trabajadores siempre estuvieron por debajo del porcentaje de la inflación.
Eso acumuló una severa erosión de la capacidad adquisitiva del minisalario, que no termina de recuperarse, a pesar de esos 227 pesos de aumento en términos absolutos, pues este nivel de ingresos se deterioró en tres cuartas partes.
Lo peor es que con el apoyo de las centrales y sindicatos obreros, de los senadores y diputados federales del sector obrero, se arraigó el discurso oficial de que para las familias asalariadas era mejor no aplicar aumentos mayores a la inflación, porque redinamizaría este fenómeno de encarecimiento de los bienes de consumo y al final perderían más.
Es decir, la política salarial, cuyos efectos desastrosos en la economía de las familias trabajadoras se resienten, fuejustificada para respaldarlos y protegerlos de daños mayores por efectos de la inflación. El Centro de Estudios Multidisciplinarios de la UNAM estima que el poder adquisitivo transferido de los trabajadores a la clase empresarial, vía bajos salarios, representó aproximadamente 40 billones de pesos en esos 36 años de gobiernos neoliberales.






