*El país andino estas sumergido en una profunda crisis política desde hace más de una década.
De la redacción
Los votantes de Perú acudirán a las urnas el próximo 12 de abril, para elegir a su presidente o presidenta a 130 diputados y 60 senadores, pero la particularidad en esa jornada electoral es el de que la mandataria o mandatorio que elijan será el noveno en ocupar la sede del Poder Ejecutivo desde 2016. El actual es José María Balcázar Zelada.
Desde entonces ocho han sido destituidos por el Congreso, con al menos dos casos en que quienes encabezaban ese cuerpo de representación popular fueron electos sustitutos y, a la vez, destituidos, como ocurrió con el último, José Jeri, desconocido el marte de esta semana por presuntos actos de corrupción, aunque los especialistas en el tema sostienen que fue por presiones de Estados Unidos, dado que el ahora es presidente se había reunido con empresarios chinos.
El desfile de presidentes peruanos destituidos comenzó en 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski, quien había sido electo y asumido el cargo en 2016 fue acusado de haber sido sobornado por la tristemente célebre Odebrecht, y fue sustituido por quien era su vicepresidente, Martín Vizcarra y enfrentó protestas que fueron reprimidas con saldo de dos muertos y decenas de heridos. Salió en el 2020.
Su relevo, Manuel Merino, no corrió con mejor suerte y en el mismo 2020 fue obligado a dejar el cargo en manos de Francisco Sagasti, quien terminó el período para el cual fue designado por el Congreso en 2021. Entregó la presidencia al primer indígena en la historia de Perú, un país racista y clasista: Pedro Castillo, quien tuvo muchos problemas por su origen y lo quería destituir el Congreso, por lo que se proponía disolverlo, pero antes fue desconocido y encarcelado.
Se dio otro caso de relevo a cargo de, en este caso, una vicepresidenta, Dina Boluarte, quien quedó en lugar del encarcelado exmandatario. Se convirtió en la primera presidenta del país andino, pero se aficionó, como adicción, a los lujos; sobre todo, a los relojes “Rolex” de oro, y también fue destituida con cargo de corrupción, que allá tiene la figura de “incapacidad moral permanente para gobernar”.
En octubre del 2025 se dio su defenestración y relevó por el presidente del Congreso, José Jeri, destituido, a la vez, por el mismo delito, el martes de esta semana, sustituido por Balcázar Zelada, quien llega también con cuestionamientos de actos de corrupción, inclusive una expulsión de por vida de un colegio de abogados peruanos.
No se conoce otro caso de una nación que en menos de 10 años haya visto pasar a ocho titulares de su poder ejecutivo, y nueve con el que elegirán en abril y que entrará en funciones en julio, como es el de Perú, ahora a las órdenes del gobierno de Donald Trump, y que rompió relaciones diplomáticas con México durante el breve período de José Jeri.






