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Captura de policías de Naucalpan y Lerma demuestra fallas en los controles de confianza

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El caso no abona a la confianza de los ciudadanos en la autoridad. Foto: Archivo.

*Las violaciones a la ley prueban que también falta concientización.

De la redacción

Tres policías preventivos de Naucalpan fueron capturados y vinculados a proceso por abuso de autoridad y tortura contra una mujer transexual, por haberlos grabado cuando agredían a unas personas, para detenerlos.

Un custodio del penal de Lerma, Marco Antonio, apodado, precisamente “El Custodio”,  también fue aprehendido en la cabecera de ese municipio, vinculado a proceso penal, por el delito de extorsión, como parte del grupo delictivo de la “Familia Michoacana”.

Antes de dedicarse a extorsionar establecimientos comerciales cometía el delito de narcomenudeo al interior del reclusorio citado, mientras era personal de la Secretaría de Seguridad estatal.

De acuerdo con la información oficial, entonces colaboraba con el “Cartel Jalisco Nueva Generación” (CJNG), para después ser reclutado por Óscar “N”, alias “Comandante Pecha” un mando de la Familia Michoacana en el Valle de Toluca, ya encarcelado, junto con su lugarteniente Oscar Geovanni “El Gordo Mata”.

“El Custodio” se dedicaba a extorsionar establecimientos comerciales, pero le fue ejecutada la orden de aprehensión por uno de esos delitos, perpetrado contra el propietario de un restaurante bar, localizado en Amomolulco, del mismo municipio de Lerma, de la región del Valle de Toluca.   

Le exigía al dueño una cuota mensual de 200 mil pesos para dejarlo trabajar su negocio, y lo amenazaba que en caso de negarse, asesinaría a miembros de su familia; es decir, quería quedarse con todas las ganancias del restaurante bar.

Actuaba con total impunidad y no se escondía de los cuerpos policiacos, pues, fue capturado en plena cabecera municipal de Lerma, a corta distancia de donde comenzó su carrera criminal, en el reclusorio del lugar.

Los dos casos que involucran a agentes de seguridad indican que no hay o son deficientes los controles de confianza en las organizaciones de seguridad, como también se ha evidenciado con la detención de elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).

Tampoco han funcionado en el ciento por ciento del personal los cursos sobre derechos humanos y acerca de la condición de servidores públicos que tienen los policías estatales y municipales.

Y ponen de manifiesto la necesidad de subsanar estas fallas, porque los policías y custodios deben servir a la sociedad, no agraviarla. Y deben combatir a los delincuentes, no aliarse y ponerse a su servicio.

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