*Todo parecía indicar que la presidencia se disputaría en segunda vuelta entre ultraderechistas.
De la redacción
En Perú el cómputo de la elección presidencial del domingo dio un giro en el segundo lugar, con el sorpresivo repunte del izquierdista Roberto Sánchez, quien habría superado ya por escaso margen al ultraderechista Rafel López, a cual todavía ayer algunos medios lo daban como seguro ganador del segundo lugar, para ir a la segunda vuelta contra Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, quien quedó en el primer lugar.
Con más del 90 por ciento de las actas computadas, Fujimori mantenía su ventaja y el primer lugar de la elección con casi el 17 por ciento, pero quien parecía su seguro adversario -para una segunda vuelta entre ultraderechistas-, perdió el segundo lugar, por lo que el llamado “balotaje” podría darse entre la ultraderechista Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, quien alcanzó el 12 por ciento de la votación en ese 90 por ciento de las actas computadas.
Rafael López denunció un fraude y solicitó a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) anular y repetir la elección presidencial, lo cual no se había definido hasta esta mañana. De acuerdo con analistas políticos peruanos, el candidato inconforme teme que en resto de las actas que faltaban por computar, aumentara el porcentaje de Roberto Sánchez, porque corresponden a zonas rurales, donde tiene mayor respaldo el izquierdista, quien fue miembro de gabinete presidencial de Pedro Castillo, derrocado en el 2022 y encarcelado todavía.
Quién resulte ganador en la segunda vuelta de junio próximo, será el noveno presidente de Perú desde junio de 2016, cuando gobernaba Ollanta Humala. Por su parte, Keiko Fujimori buscará el cargo por cuarta ocasión. En las tres anteriores fue derrotada.
Desde junio de 2016, después de Ollanta, desfilaron y ocuparon la presidencia de Perú Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Fransisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jeri y a ellos se sumará quien gane la segunda vuelta, con el caso extremo de que en el último período constitucional fueron dos mandatarios y una mandataria.
Los numerosos ocupantes de la presidencia peruana en tan sólo una década evidencian la inestabilidad política e ingobernabilidad que padece el país andino, caracterizado por sus altos índices de pobreza y con una clase empresarial y política ultraderechista. En esta ocasión, por ejemplo, Rafel López, exalcalde de Lima, se declaró en la campaña un ferviente admirador de Donald Trump.






