*Hablan exclusivamente de los presuntos vínculos de Rocha con el “Cartel de Sinaloa”; nada de los de Cuén.
De la redacción
En los últimos días la oposición partidista, especialmente la de derecha y dentro de ella, su segmento ultraderechista, y el “sicariato mediático”, debaten el “caso Ruben Rocha”, con aseveraciones de que tenía vínculos con el “Cartel de Sinaloa”, el cual presuntamente lo hizo ganar la gubernatura en el 2021.
Llama la atención el que la prueba que presentan sea la reunión en la cual fue secuestrado Ismael “El Mayo” Zambada y llevado a Estados Unidos. La privación ilegal de la libertad del capo cofundador de esa banda criminal, se conoció por una carta que éste envió para denunciar su secuestro, por parte de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En ese texto explicó que acudió una reunión para, eso le dijeron, participar en una reunión de conciliación entre el gobernador Rubén Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y en ese 25 de julio de 2024, diputado federal electo de representación proporcional del partido Movimiento Ciudadano (MC).
Y en dicha carta, Zambada, quien está vinculado a proceso y detenido en los Estados Unidos, sólo mencionó el nombre de uno de quienes iban a limar asperezas: el de Héctor Melesio Cuén, de quien además destacó que era su amigo personal desde hacía más de una década. No dijo lo mismo de Rocha Moya.
Cuén fue asesinado presuntamente el mismo día y en el mismo lugar en donde fue privado de su libertad “El Mayo Zambada”. Posteriormente la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa (FGJS) preparó un montaje, como los que armaba en México Carlos Loret de Mola, y presentó la muerte del exrector de la UAD y diputado federal electo por el MC, como que se registró en una gasolinería.
Este enredo sigue investigándose, pero no se indagó, y la oposición partidista y el poder fáctico ocultan deliberadamente el vínculo de Zambada y Cuén, revelado por el propio capo. No es una omisión menor; al contrario, muy grave, porque desviaron la atención de esas relaciones del académico, político opositor y legislador federal electo con el capo de mayor jerarquía en México en ese tiempo.
Sería incurrir en la misma irresponsabilidad y mala fe de la oposición partidista y el poder fáctico mediático, igualmente opositor al partido en el poder, sostener que todo el partido Movimiento Ciudadano tenia vínculos con Zambada, por más que éste haya dado a conocer que Cuén era su amigo de confianza desde hacía más de diez años.
El exrector y diputado federal electo que no pudo asumir sus funciones como tal, porque fue asesinado, no puede ser sancionado ya, por razones obvias, pero debe encontrarse a quien o quienes lo mataron e identificar los motivos que tuvieron para quitarle la vida, porque hay mucha especulación al respecto; sobre todo, porque estuvo en el lugar y la hora en que “El Mayo” Zambada fue privado de su libertad, y pudo darse cuenta de si agentes de Estados Unidos participaron en el secuestro del capo y su traslado a territorio estadounidense, como ahora señalan otras hipótesis.





