*El mismo día de que el capo fue abatido, cayeron dos de sus cercanos.
De la redacción
La captura de Audías Flores Silva, “El Jardinero”, en una zona rural de Nayarit, el 27 del pasado mes agravó la situación a nivel de mandos del “Cartel Jalisco Nueva Generación”, cuyo jefe máximo, Nemesio Oseguera Cervantes, fue abatido por fuerzas federales el 22 de febrero, en el municipio jalisciense de Tapalpa.
De acuerdo con información de inteligencia del gabinete de seguridad federal, el capo tenía cinco colaboradores de absoluta confianza, quienes podían relevarlo en caso de captura o muerte.
Y del grupo, dos fueron abatidos el mismo 22 de febrero, por lo que con la aprehensión de “El Jardinero” sólo quedan dos: Juan Carlos Valencia, hijastro de “El Mencho” e hijo de uno de los fundadores del “Cartel de los Valencia”, quien presuntamente asumió ya el mando.
El otro es Hugo González Mendoza, “El Sapo”, pero las mismas fuentes no lo consideran con la misma jerarquía de los otros cuatro, mucho menos de Julio César Macías Ureña, “El Tuli”.
Éste era el colaborador de mayor confianza del jefe del “Cartel Jalisco Nueva Generación”, y fue quien asumió en cuestión de horas las acciones violentas después de la muerte de su jefe.
Su jerarquía en la organización criminal le permitió ser obedecido por todos los grupos o células y mandos regionales, a quienes ordenó bloquear carreteras, quemar vehículos, incendiar establecimientos comerciales en varias entidades federativas.
Fue igualmente quien mandó a atacar a elementos de las fuerzas federales de seguridad, especialmente a elementos de la Guardia Nacional (GN) en sus bases, con resultados de más de 20 policías asesinados.
Estaba operando desde el municipio de “El Grullo”, pero fue ubicado por los servicios de inteligencia del gabinete de seguridad, que puso en marcha un operativo para para capturarlo.
Sus “halcones” lo alertaron y pudo salir de su centro de operaciones, pero fue perseguido. Su vehículo se accidentó y para evitar su captura se suicidó. Llevaba con el millones de pesos y de dólares, pero así se frustró su consolidación en la dirigencia de la organización delictiva.
El otro colaborador abatido fue Rubén Guerrero Valadez, “El R1”, hijo de un aliado de “El Mencho”, Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”. Murió en el sitio donde fue herido “El Mencho” y doce de sus principales escoltas, en una zona de cabañas del municipio de Tapalpa.
Según la información recabada por las autoridades, el “R1” se encargaba de tareas específicas, como la operación para asesinar al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y de la llamada “Fuerza Especial Mando R”, integrada por sicarios despiadados, para atacar a los enemigos del CJNG, cuya plana mayor ha sido debilitada en extremo.






