*Antes aceptó fusionar al PMT con el PSUM para unir a la izquierda.
De la redacción
(Segunda y última parte)
Heberto Castillo Martínez no sólo fue un destacado ingeniero, con inventos relevantes en el campo de la industria de la construcción, sino también fue un generoso político de izquierda.
De esta cualidad son pruebas su decisión de fusionar al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), del que había sido su principal fundador y líder, cuya construcción le costó gran esfuerzo, dinero de su bolsa y persecución política, además de traiciones de izquierdistas que se vendieron a presidente Luis Echeverría Álvarez. A finales de marzo se dio la unidad, para dar lugar al Partido Mexicano Socialista (PMS).
Participaron en este esfuerzo unitario otras fuerzas de izquierda, pero de menor peso e influencia y sin líderes de la dimensión de Heberto Castillo, experimentado luchador en favor de causas nobles, desde muy joven, cuando era secretario del expresidente Lázaro Cárdenas.
Otro acto de generosidad política en favor de los objetivos de lucha que perseguía desde que no pertenecía a ningún partido fue cuando en 1988 dejó la candidatura presidencial del PMS para cederla a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
El hijo del presidente Cárdenas había roto todo vínculo con el PRI, por oponerse al giro hacia la derecha que estaba dando el partido y el régimen. Fue expulsado, junto con quienes formaron al interior del entonces partido gobernante, que no había perdido una sola elección de gobernador, la “Corriente Democrática”.
Castillo y los dirigentes del PMS coincidieron en que el político michoacano, exsenador y exgobernador por el tricolor representaba mayor posibilidades de triunfo en la elección presidencial, y le dieron la candidatura.
La generosidad fue grande, pocas vista y de la que no hizo alarde Cárdenas cuando en 2006 surgió la poderosa figura de Andrés Manuel López Obrador como prospecto para la postulación para presidente de la República.
Cárdenas buscaba ser de nuevo el abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que se fundó aprovechando el registro electoral del PMS. Ya había sido tres veces aspirante presidencial y en cada elección después de ser rival de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, fue obteniendo menos votos en términos absolutos y relativos.
Con eso perdía toda la izquierda, pero insistió mucho en disputarle al tabasqueño la postulación y al perder nunca le perdonó y no lo apoyó resueltamente como el candidato de su partido, inclusive le mostró rencor y en ocasiones coincidió con la derecha en críticas a López Obrador.
Su comportamiento fue todo lo contrario al de Heberto Castillo, quien inclusive cuando apoyó la candidatura de Cárdenas contra Salinas, soslayó el hecho de que entre los que respaldaban esa candidatura estaban quienes lo había traicionado cuando construía el PMT. Por cierto, estos terminaron en el “basurero de la historia”, porque también traicionaron a Cárdenas y se vendieron a Salinas.






