*De militante de izquierda pasó a peón del PRI y PAN; fue sepulturero de PRD.
De la redacción
La derecha mediática centró sus críticas en el nuevo partido “Construyendo Sociedades de Paz” (PAZ), que antes fue Partido Encuentro Social (PES) y, con las mismas siglas: Partido Encuentro Solidario, cuyo verdadero líder es el diputado federal de lista, por Morena, Hugo Eric Flores.
Sus dos partidos antecesores perdieron el registro por falta de respaldo de los votantes, y desde ahora los analistas políticos le auguran una vida igualmente efímera. Los periodistas cuestionan a Hugo Eric Flores, aunque el representante oficial de PAZ es Armando González Escoto.
No obstante, de acuerdo con un seguimiento a la posición mediática ante el tema, nada comentan sobre el dirigente de “Somos México”, Guadalupe Acosta Naranjo, uno de los políticos más desprestigiados del país, por la traición a sus principios ideológicos iniciales de izquierda y su aceptación del papel de peón de la ultraderecha y sumisión al PRI y el PAN.
Formó parte de la corriente de “Los Chuchos”, y con éstos y Fernando Belauzarán Méndez, ahora vocero de “Somos México”, “enterró” al PRD, partido que en el 2006 ganó la presidencia de la República, con Andrés Manuel López Obrador como candidato, pero un descomunal fraude le dio el triunfo a Felipe Calderón, del PAN.
Es decir, Acosta Naranjo y su corriente interna perredista destruyeron al partido del sol azteca, y tras ganar la elección presidencial del año citado, lo convirtieron en apéndice del PRI y del PAN, hasta no alcanzar en el 2024 el tres por ciento y perder el registro.
Con esos antecedentes y el del enorme desprestigio de Acosta, periodistas serios, consultados por “El Espectador”, sostienen que la misma suerte correrá “Somos México”, que desde antes de obtener el registro incorporó a exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y exconsejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) y del Instituto Nacional Electoral (INE).
Llama la atención el caso de Ana Margarita Ríos Fajart, una regiomontana cercana del magnate Alfonso Romo, quien cuando fue colaborador cercano del presidente Andrés Manuel López Obrador influyó para que fuera titular del Sistema de Administración Tributaria (SAT).
En 2019 fue propuesta para ministra de la SCJN, pero después de un tiempo se convirtió en opositora en ese tribunal constitucional en los asuntos que se litigaban en contra del Poder Ejecutivo.
No quiso ir a elecciones y dejó su cargo en 2025, para reaparecer como organizadora de “Somos México”; es decir, para luchar contra el partido, en cuyo gobierno federal ocupó una importante posición (recaudar impuestos) y desde el cual fue impulsada para ministra de la SCJN.






