*El modelo neoliberal sigue avanzando en América Latina, retrocede en Europa y EE. UU.
Gabriel L. Villalta
El Fondo Monetario Internacional (FMI) difundió un artículo de Nicolas Mulder, profesor e investigador de la Universidad de Cornell, en el cual el autor afirma que, desde 2020, el mundo se encuentra en la cuarta ola de estatización, “los gobiernos están tomando el control de empresas privadas y recursos al ritmo más rápido en 50 años”.
De acuerdo con Mulder, en todos los continentes los gobiernos han nacionalizado propiedades de sus ciudadanos e inversionistas foráneos. Por ejemplo: Francia y Alemania tomaron el control de compañías de servicios públicos y electricidad. Francia puso el mayor astillero de Europa bajo control gubernamental. Reino Unido nacionalizó los ferrocarriles y la fabricación de acero.
Rusia ha incautado más de 48 mil millones de dólares en puertos, fábricas y empresas de consumo desde 2022. Estados Unidos adquirió una participación dominante en el único productor nacional de tierras raras del país. Y una lista creciente de países confiscaron recursos de propiedad extranjera como litio, oro, uranio, níquel e incluso aceite de palma.
“Aunque las valoraciones son disputadas, entre 2016 y 2026 se nacionalizaron activos por valor de entre 239 mil y 544 mil millones de dólares”.
Según el autor, la primera ola llegó en los años 30, durante la Gran Depresión. La segunda comenzó a finales de los años 40, cuando muchos países construyeron economías mixtas tras la Segunda Guerra Mundial.
En los años 70, la descolonización, el fin del sistema de tipos de cambio de Bretton Woods, los choques energéticos y las presiones inflacionarias impulsaron una tercera ola.
La actual ola de nacionalizaciones se originó tras la crisis financiera de 2008 y las adquisiciones de emergencia de varias instituciones financieras importantes.
Aunque estas acciones se revirten cuando las empresas son venidas a particulares, ha habido nacionalizaciones permanentes desde finales de la década de 2010, justificadas por eventos como la pandemia de COVID-19 (2020) y la inflación de productos básicos ocasionada por el conflicto Rusia – Ucrania de 2022.
No obstante, olvida citar que el avance de la ultraderecha en América Latina está revirtiendo las estatizaciones.






