ULTRADERECHA EMPRESARIAL Y
MEDIÁTICA: NO INDAGAN PASADO
MEDIOS INFORMATIVOS QUIEREN ARRAIGAR
IDEA DE QUE EL NARCO DATA DESDE EL 2019
En México se desarrolla una lucha también por la verdad relacionada con los daños ocasionados a la abrumadora mayoría de los mexicanos por los gobiernos neoliberales, tanto en el bienestar, como en la inseguridad pública y expansión y el fortalecimiento de la delincuencia organizada.
La ultraderecha empresarial y los medios informativos, la mayoría de ello perteneciente a la primera, buscan desviar el debate para que no se indague a fondo sobre la responsabilidad de los gobiernos federales del PRI y del PAN de entre 1982 y 2018 en el empobrecimiento del pueblo, y la protección y auge de la delincuencia organizada, la inseguridad pública y el narcotráfico.
Una intensa campaña mediática que lleva más de 7 años y medio, busca arraigar en la mayoría de los mexicanos la idea de que todos esos problemas comenzaron con el ascenso del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la presidencia de la República en diciembre de 2018.
Es decir, que nada de eso existía, cuando en realidad la delincuencia organizada, como la conocemos, comenzó en Sinaloa, pero no al inicio del sexenio de Rubén Rocha, sino del gobernador Leopoldo Sánchez Celis, en la segunda mitad de la década de los sesenta del siglo pasado, como lo han documentado “El Espectador” y “La Noticiería”.
Desde ese tempo se fortaleció y se extendió a varias entidades federativas la organización de los grupos dedicados al narcotráfico. Han pasado 60 años desde que Rocha Moya -quien desarrolló su carrera política en el PRI- asumiera el cargo de mandatario sinaloense.
Pero la ultraderecha empresarial y medios informativos derechistas tratan de impedir que esta realidad sea conocida por todos, porque a su estrategia contra el cambio no le conviene el conocimiento de la verdad. Afecta su objetivo: luchar por la restauración de un modelo de desarrollo que sólo a esa clase empresarial y a los propietarios de los grandes medios informativos colmó de riqueza.
En este terreno, la mejor prueba de la participación de la ultraderecha empresarial y mediática en el saqueo del patrimonio nacional lo constituyen los propietarios del diario “Excélsior” e “Imagen Noticias”, cuya familia pasó de lucrar en el deporte olímpico y sobrevivir con pequeñas mueblerías, a formar parte del reducido número de multimillonarios en el país.
Y son estos segmentos del actual alto empresariado los perjudicados por el cierre de la llave de los fondos públicos, a los cuales tenían acceso ilimitado, facilitado por presidentes de la República a quienes tenían sometidos y a su servicio, especialmente entre los años 2000 y 2018.
La congelación de salarios fue otra de las modalidades erosionadoras del bienestar de la clase trabajadora dependiente de un patrón, propiciadas por el neoliberalismo, como también lo fueron la privatización de las pensiones y el apoyo a los organizadores o reorganizadores del narcotráfico desde hace seis décadas, lo cual buscan ocultar con sus campañas de “narcogobiernos”, “narcopolíticos”, precisamente lo que sí fueron los gobiernos neoliberales, pero no quieren que se conozca, como lo ha documentado “El Espectador”. Tampoco destacan la reducción de los delitos de alto impacto. Sostienen falsamente todo lo contrario.






